domingo, 22 de febrero de 2015

Otro día

Cada día que pasa -uno igual al otro, calcados al carbón, fotocopiados a ojos de buen cubero, con sus diferencias insignificantes e imperceptibles- , piensa este hombre, ahora que nadie le escucha, que la vida tiene sus más y sus menos, que esta vida no hay quien la entienda, ni tampoco su puta madre –con perdón- , si es que la tiene. Percibe una monotonía monocorde –con sus incidentes predecibles-, repetida...
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viernes, 20 de febrero de 2015

No hay más que decir

Él le dijo: “Vuelve.” Ella no dijo nada. Qué iba a decir. A veces, no hay tiempo ni espacio para la conciliación. Ella lo entendió. Él no dijo no te vayas, sino vuelve. Sabía que la hoguera no tenía llamas. Pero ella quería salir, andar, sin saber por qué, quizás vivir otra vida. Y él lo sabía. Ella hubiese querido otra respuesta. Que él la arrebatara de la duda, que le insistiera, que le pidiera perdón, que...
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sábado, 14 de febrero de 2015

Esperando

Ella, que es paciente, espera. Lleva años esperando. Ella, que tal vez no es como las demás, no sabe qué o a quién espera. Tampoco sabe por qué ni para qué. Solamente vive de paso, se desliza sobre los días sin pretender mancharlos, sin dejar huellas de su paso por la tierra. No obstante, hay actos insignificantes que la delatan. Alguna canción, frases anotadas en cuadernos, direcciones que no recuerda y que...
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miércoles, 4 de febrero de 2015

El tiempo que no existe

Ella tiene la sensación baldía de que el tiempo no se mueve, de que se acurruca como un gato acostado y permanece indiferente al paso de las horas. Ella tiene un reloj colgado en la pared de la cocina, con las agujas paradas en una hora indefinida. Siempre la misma hora. No se sabe si es la del día o será la de la noche, ni desde hace cuánto. Aquí el tiempo no importa, o no existe, da igual. Ella vive en...
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domingo, 1 de febrero de 2015

El último sueño

El día es frío. Es tiempo de nieve, piensa. Pero no aquí. Aquí nunca nieva. Aquí no hay futuro. Esa palabra la han desterrado del diccionario, piensa. Los viajeros que cruzan por el lugar, apagan los motores, se refrescan con vino fresco y afrutado, comen a placer mientras besuquean, grasientos, a sus amantes de porcelana. Después pagan y se marchan sin decir adiós ni gracias. El paisaje los engulle a lo lejos...
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