
Cuando salía del bar, entraba ella. Así que no lo dudó ni un segundo. La noche era fría y no le apetecía volver a casa a hora tan temprana, aunque ya eran más de las diez. Volvió sobre sus pasos y entró de nuevo en el local. El camarero fue directo en sus aseveraciones. ¿Se le olvidó algo?, le preguntó. Por supuesto, le dijo, un whisky. Y esta vez doble. Ella estaba al otro lado de la barra. Hablaba por el...