
El futuro, cual antojo, se le torna quebradizo ahora. Él lo sabe. No es hombre de costumbres inamovibles ni de creencias demasiado arraigadas. Sabe también que la vida golpea en seco con mazo que nadie empuña pero cuyo golpe es inevitable y definitivo. Como definitiva, en esencia, es toda decisión, aunque en cualquier momento se pueda rectificar, si bien nunca los objetos vuelven a ocupar el mismo lugar de...