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lunes, 27 de julio de 2015

Leonardo Padura: "Los cubanos que se van de Cuba nunca terminan de irse"

Leonardo Padura nació en La Habana en 1955. Guionista, periodista, crítico y novelista, ha sido galardonado este año con el Premio Princesa de Asturias de las Letras y publica el libro de relatos Aquello estaba deseando ocurrir. Posiblemente el mejor narrador cubano del momento. Autor de una obra magistral, El hombre que amaba a los perros, un diagnóstico certero del siglo XX. Mario Conde, en sus páginas, no es un banquero, sino un ser entrañable. Descubrirlo ya debe ser un esfuerzo del lector.

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FOTO: Elisa Arroyo

- En uno de sus relatos, Valeria pregunta: “¿No te da miedo dejarlo todo?” Fonseca responde: “Es que yo no tengo nada”. ¿Eso es Cuba?

- Para muchos cubanos, eso es Cuba. Y por eso es que muchos han decidido emigrar.

- A todos sus personajes les supera el destino o el azar, la derrota o la melancolía.

- Sí. Porque el azar, la derrota, la melancolía, el destino son parte de la vida y yo trato, de alguna forma, de reflejar la vida en cada uno de estos cuentos.

- Como escritor, que escribe desde Cuba, ¿es imposible escapar a la realidad?

- Casi imposible. Creo que la realidad cubana es tan peculiar y tan omnipresente que las peculiaridades y la omnipresencia nos persiguen.

- En los años duros, pensó en salir de la isla. Prefirió la supervivencia al exilio.

- Sí. Porque, sobre todo, creo que la literatura y el sentido de pertenencia me ataron a Cuba. Y ahí sigo. En el mismo sitio donde nací y donde he vivido toda mi vida escribiendo mis libros.

- La guerra de Angola recorre las páginas de este libro. Dejó huella en su generación.

- No sé si en toda la generación, pero en muchos de los que estuvimos, de una forma o de otra, o en Angola o cerca de Angola, dejó una huella. En todo caso, en mí la dejó. Yo estuve allí un año y en mí la dejó.

- De qué modo.

- Una huella humana muy dolorosa pero útil, porque en Angola conocí, en una situación límite, lo mejor y lo peor del ser humano.

- Los creadores en Cuba os sentís ahora más libres y necesitáis soltar cosas que lleváis dentro. ¿También es su caso?

- Siempre necesito soltar muchas cosas que llevo dentro y por eso, cada vez que voy a escribir un libro, me pregunto para qué lo voy a escribir. No por qué, sino para qué.

- En los años 90 se rompe toda esperanza. Exilio, alcohol, prostitución y desengaño. ¿Eso era el futuro?

- No fue el futuro que se prometía y que se esperaba, pero ha sido una parte del presente cubano todavía hasta hoy.

- Usted es un cubano privilegiado. Sale y entra a la isla. Vende libros. Gana dinero. ¿Cómo se lo pagan allá?

- A veces, bien. A veces, no tan bien. Lo importante es que mis libros se publican en Cuba y tengo en mi país una gran cantidad de lectores. Los lectores más fieles y más devotos los tengo en Cuba y siento un gran compromiso por ellos.

- Dice usted: “Creo que nadie, yéndose de Cuba, se va del todo”. ¿Tanto apego a la tierra?

- La experiencia que tengo es que muchos cubanos que se van de Cuba nunca terminan de irse. Es una experiencia que he comprobado muchas veces.

- ¿Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han rebajado las tensiones en la isla?

- Yo creo que sí y que empiezan a verse los primeros resultados. Se acaba de anunciar que va a haber comunicaciones telefónicas entre Cuba y Estados Unidos. Imagínate que hasta el correo postal era un problema. Así que creo que se irán resolviendo algunas cosas importantes.

- Mario Conde llega al cine con Vientos de cuaresma y a la televisión con cuatro películas de 90 milímetros. ¿Cuándo las veremos?

- Espero que el año que viene.

- ¿Los guiones le roban todo el tiempo o todavía podremos leer algún otro libro suyo?

- Entre novela y novela me gusta escribir algo, porque escribo siempre. Y los guiones llegaron justo cuando terminaba Herejes. Y justo cuando terminé los guiones, he empezado una nueva novela. Así que espero que dentro de un par de años estemos otra vez conversando tú y yo sobre la nueva novela.


(Publicado en el diario Córdoba el 12 de junio de 2015)
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lunes, 5 de enero de 2015

Pilar Eyre: "El órgano sexual más potente es la imaginación"

Periodista y escritora, Pilar Eyre (Barcelona, 1951), enfermó de amor. Se le caía el pelo. Se le rompían las uñas. La novela que lo cuenta, Mi color favorito es verte, ha sido finalista del Premio Planeta 2014. Estudió Filosofía y Letras y Ciencias de la Información. Autora de numerosos libros, entre ellos Dos Borbones en la corte de Franco; Secretos y mentiras de la Familia Real o Ricas, famosas y abandonadas. Además de las novelas Todo empezó en el Marbella Club y Callejón del olvido.

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FOTO: Miguel Ángel León

- Una historia de amor. Una novela autobiográfica. ¿Encontró el callejón del olvido?

- Bueno, es una historia de amor, un chute de vida, y risa y lágrimas como la vida misma.

- Tres días de felicidad con un reportero de guerra. Como Romeo y Julieta. ¿Sabía que no había tregua posible?

- Fueron tres días de pasión absoluta, una identificación como no había sentido en mi vida. Una pasión desmedida que no hizo más que crecer con la ausencia, porque con la ausencia no tienes los escollos de la vida cotidiana. Y entonces es mucho más fácil amarse desaforadamente, que es lo que me pasó con Sébastien.

- Le envían a Siria. Le dan por desaparecido. Usted va en su busca. ¿Así nace la novela?

- La novela nace del hecho de que yo me haya encontrado una pasión que había estado buscando toda la vida. Tengo más de 60 años y no soy ningún angelito. Y a partir de este hecho, que solo se da una vez en la vida, yo he construido una novela. Es verdad. Se perdió. Lo estuve buscando. La novela explica también todas las búsquedas y mi desesperación por encontrarlo. Pero yo, más que saber quién era él o a qué se dedicaba, lo que más me interesaba era saber si me había amado de verdad.

- Su hijo Ferri, de 26 años, le animó a vivir y escribir la historia.

- No me animó a vivir la historia porque yo ya la había vivido, pero me animó cuando vio que yo estaba enferma der amor. Me dijo: “Tienes un argumento de puta madre. Siéntate delante del ordenador y cuéntalo”.

- El final es luminoso, dice usted. ¿Tratándose una novela de amor es posible?

- En el corazón nunca hay arrugas y la pasión no solamente te da vida, sino que también te da juventud.

- Él tenía 42 años. Usted pasa de los 60. ¿La edad nunca fue un obstáculo?

- El órgano sexual más potente que tenemos es la imaginación. Pero también cuentan los otros órganos.

- Enfermó de amor. Se le caía el pelo. Se le rompían las uñas. ¿Valió la pena tanto sufrimiento?

- Por supuesto. Estos tres días que pasé con Sébastien valen toda una vida.

- “Me da un poco de vergüenza lanzar esta historia tan íntima a la calle”. ¿Se encuentra con ánimos?

- Yo, cuando veo el libro en las librerías, me tapo los ojos porque, más que darme vergüenza por los lectores, me da vergüenza que lo va a leer la señora que me vende el pan todos los días, mi consuegra, la novia de mi hijo. Eso sí que me da timidez. Y pienso cómo he tenido las narices de escribir este libro.

- Durante años se dedicó a la prensa rosa. Algo muy difícil de hacer, según usted.

- Hay buenos y malos periodistas en todos los géneros. También en la prensa rosa. Pero también en la prensa política y en la prensa de deportes. Yo no creo en los géneros. Creo en buenos periodistas o malos periodistas.

- “Todos llevamos un pequeño Nicolás dentro”, dice usted. Pero a unos les crece cada día y a otros se les muere.

- La gente me para por las calles y me dice: “Felicidades por el Premio Planeta”. Y yo me doy cuenta que me callo, en vez de pensar que yo soy finalista y digo: “¿Ves? Todos llevamos un pequeño Nicolás dentro”. Pero, bueno, de todas formas ser finalista es un gran premio. Es el segundo premio más importante de las letras españolas.

- ¿Escribe ya nueva novela o espera a que otro hombre le inspire?

- La historia de Sébastien y mía todavía nos puede dar muchas sorpresas.

(Publicado en el diario Córdoba el 9 de diciembre e 2014)
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sábado, 27 de diciembre de 2014

Canijo de Jerez: "Prefiero escribir canciones que pagar a un psicólogo"

Paró Los Delinqüentes y se fue a Australia para inspirarse. Allí se tropezó con las musas que buscaba. La lengua chivata es el fruto de aquel encuentro. Un disco garrapatero. A Canijo de Jerez le gusta, sobre todo, componer canciones. El dinero que ahorra en psicólogos lo gasta en vino y en chicharrones, que le inspiran más. El resultado está para bebérselo, incluso sin chicharrones.

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FOTO: Miguel Ángel León

- La lengua chivata. Doce canciones que nacen de donde más duele. ¿Le puede la melancolía?

- La melancolía es necesaria para componer canciones. Soy una persona muy alegre, pero a la vez también me gusta la nostalgia, los atardeceres, el otoño. Y de donde hay dolor, se sacan canciones.

- El disco cuenta anécdotas e historias inspiradas en lo que le ha pasado en los dos últimos años. ¿Tanto inspira la realidad?

- La realidad a veces supera a la ficción. Nada más hay que poner el telediario al mediodía para ver que estamos rodeados de casos cotidianos que nos inspiran para hacer letras de canciones.

- De Lenguas urbanas a La lengua chivata. ¿Por qué cambió el título?

- Porque me gusta más la palabra chivata. Es más andaluza y representa mejor lo que son las redes sociales.

- Tanguillos, reggae, bulerías, rock andaluz. ¿Un disco más flamenco que rockero?

- Más garrapatero, que es la palabra que etiqueta a nuestra música y a la música que se hace con el corazón.

- Compone las canciones a su estilo de Jerez de la Frontera. ¿En una mano la guitarra y en la otra el catavinos?

- Por supuesto. Y el plato de chicharrones en medio.

- Su single Hola, buenos días es una declaración de principios. Reírse al amanecer. Dejar las penas en el andén. ¿Un aviso a navegantes en tiempo naufragios?

- Hay que saber viajar aunque la brújula no funciones. Aunque la brújula esté perdida, hay que tirar para adelante.

- Su canción Anda Levanta es la sintonía de Canal Fiesta Radio. ¿Para que la escuchen también albañiles y marujas?

- Sí. Es una canción para todos los públicos. Eso es lo bonito de Canal Fiesta, que es una cadena especializada para todos los tipos de edad. Sin fecha de caducidad.

- El disco se cierra con una nana, un coro de niños, incluidos sus sobrinos. ¿Nunca deja la mente tranquila?

- Esta cabecita loca siempre está inventando algún plan donde desenvolverme. Qué mejor que las canciones. Prefiero escribir canciones a pagar un psicólogo.
- En Vieja rata mentirosa incluye una estrofa de Miguel Benítez: “Si eres un hombre, no compres enchufes”. ¿Lo dice por alguien?

- Es una canción universal, que tiene varios significados y cada uno que lo entienda a su manera. La mía es una canción de desahogo que la escribí en un momento de agobio y de enfado. Pero no soy así en mi vida cotidiana.

- Colaboran con usted Nita de Fuel Fandango, Macaco, Chiquetete, Mario Díaz o Juanito Makandé. ¿No le gusta cantar solo?

- No me he considerado nunca un buen cantante. Soy más compositor que letrista. Me gusta que mis canciones queden lo mejor vestidas posible, y entonces intento rodearme de amigos para que me pongan el corazón blandito.

- Paró Los Delinqüentes y se fue un mes a Australia. ¿Qué buscaba tan lejos?

- La inspiración. Las musas. Las encontré, por supuesto.

- De Los Delinqüentes aprendió, entre otras cosas, a aguantar mejor las resacas. ¿Qué hará ahora con tanto tiempo libre?

- Pues componer canciones. Siempre estoy escribiendo canciones y con los colegas.

- Canta de todo. Pero a la hora de beber, ¿un jerez o un montilla?

- Depende de la ciudad en la que esté. Cuando voy a Córdoba, me gusta ir a El Caballo Rojo y me tomo un montilla, que me encanta. Y cuando estoy en Jerez, pues un fino de Jerez. Y cuando estoy en La Rioja, pues un riojita.

(Publicado en el diario Córdoba el 20 de noviembre de 2014)
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jueves, 18 de diciembre de 2014

Jorge Zepeda Patterson: "Ser decente y respetuoso equivale a ser un fracasdo"

La belleza de Milena y de Marbella fue su tragedia. Protagonista y escenario de Milena o el fémur más bello del mundo, novela del periodista y escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson, con la que ha obtenido el Premio Planeta de 2014. Economista y sociólogo, fundó y dirigió la revista Día Siete. También fue director fundador de los diarios Siglo 21 y Público en Guadalajara y director de El universal. En 2013 publica la novela Los corruptos.

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FOTO: Miguel Ángel León

- Así empieza su novela: “No era el primer hombre que moría en brazos de Milena, pero sí el primero que lo hacía por causas naturales”. Como el arranque de un buen reportaje.

- Y, sin embargo, es novela que, a veces, es más dura, más bella, que la propia realidad.

- Ganar el Premio Planeta sin ser apenas conocido en España no es muy usual. ¿De veras le sorprendió?

- Absolutamente. El primer mexicano en 63 años en llevarse un sopetón. Constituye una reivindicación para las letras mexicanas a esta larguísima omisión.

- Dicen de usted que es la versión latina de Stieg Larsson. Yo creo que usted escribe mejor y además no come sándwiches.

- (Ríe). Mis personajes, cuando hacen el amor, no equivale a lavarse los dientes, como en las novelas suecas. En todo caso, sería un Larsson latinomediterráneo.

- A veces hay que acudir a la novela para emocionar. Se ve que se le quedó corto el periodismo.

- No lo sustituye pero sí es complementario. 40.000 mujeres introducidas a España cada año por tratantes es una estadística. Meterse en la piel de Milena y experimentar lo que ella noche tras noche, como lector de novelas, es una experiencia que no nos deja siendo los mismos.

- Su novela aborda la trata de blancas. Su compatriota Lydia Cacho piensa que en dos décadas el tráfico de personas será el negocio más lucrativo del mundo.

- Dicho por un traficante, una droga se vende una sola vez y es rentable. Mientras que una mujer se puede vender todas las noches y es mucho más rentable.

- A Milena la obligan a prostituirse en la Marbella de los Gil y Gil. ¿No encontró mejor paraíso fiscal?

- (Ríe). Marbella es un poco como Milena. Debe su tragedia a su belleza. Un tarro de miel atrae avispas de todos los confines en las que se cuelan avispones venenosos, por supuesto.
- Corrupción en México. Corrupción en España. ¿Hay solución?

- La corrupción se ha generalizado por la demolición de los códigos morales y éticos, producto de esta cultura del éxito rápido, del cinismo, del triunfo a partir de la riqueza y de lo que se exhibe. Ser decente, respetuoso, equivale, para esa cultura, a ser un fracasado.

- Letizia Ortiz fue becaria suya cuando vivía en México. ¿Le ha llamado para felicitarle?

- Le he mandado la novela de Milena con una dedicatoria personal que data de los años en que nos conocimos trabajando en México.

- ¿Le sorprendió ese cambio tan fulgurante de becaria a reina?

- Lo que diría es que el gremio perdió a una buena periodista. España encontró a una reina.
- Su novela no es precisamente amable. ¿A la medida de los tiempos que corren?

- Pero es una historia esperanzadora. Milena representa la lucha que el ciudadano de a pie puede tener frente a los poderes abrumadores de los demonios sueltos.

- Dice usted que las novelas escandinavas son como los muebles de Ikea. ¡Menos mal que nos las dan ya armadas!

- (Ríe). Muebles de Ikea en el sentido de que son eficientes, útiles, y a todo el mundo les gusta. Pero para el sabor latino les falta cachondería a sus novelas.

- Lo decía antes. La belleza de Milena también fue su perdición. ¿Por qué siempre ocurre en la realidad y en la ficción?

- No siempre es así. La belleza física es también un activo en la sociedad en la que vivimos. A veces se convierte en tragedia y a veces en una bendición.

- El periodismo que conocimos está en la UCI. ¿Cree que algún día lo subirán a planta?

- (Ríe). Sí. Estoy convencido. La sobreabundancia de información basura, pseudoinformación, infoentretenimiento, obligará a regresar a los periodistas profesionales a generar información creíble, sólida, pertinente.

- ¿Qué escribe ahora?

- Voy a hacer una trilogía con este tema, con los personajes que aparecen en Milena. Éste es el segundo volumen. Se leen en sí mismos. Son novelas burbuja, digamos. Pienso hacer todavía una tercera.


(Publicado en el diario Córdoba el 28 de noviembre de 2014)
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Marian Izaguirre: "El mejor paisaje es el sitio donde hemos sido jóvenes"

Marian Izaguirre dio a la imprenta su primera novela, La vida elíptica, en 1991, con la que obtuvo el Premio Sésamo. En 2013 publicó La vida cuando era nuestra, traducida a seis lenguas. Con Los pasos que nos separan, su última novela, el camino conduce ahora inevitablemente a la felicidad. Una historia de amor que recorre los hechos más convulsos del siglo XX.

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FOTO: Miguel Ángel León
- Una historia de amor con un recorrido por algunos de los hechos más convulsos del siglo XX. ¿Ésa es la sinopsis de su novela?
- Sí. Podría ser esa. Pero además podría ser otras cuatro o cinco. Podría ser la inexperiencia. Podría ser la relación intergeneracional. Podría ser la cara menos amable de la maternidad.
- “Nunca buscas el perdón de los demás, sino el propio”. ¿Tan solos estamos?
- No. Lo que pasa es que yo creo que si los demás te perdonan y tú no te has perdonado, no tiene ningún valor. Si te perdonas tú, aunque no te hayan perdonado los demás, vale para todo.
- Quería hablar de los amores no reglamentados. ¿Qué le atraía del tema?
- Bueno, es lo que está detrás de la cortina. Es lo que no vemos, lo que no nos atrevemos a enseñar. Son parejas que se rompen y amores clandestinos. Y al mismo tiempo son cosas que pasan todos los días a nuestro alrededor.
- Pero también quería hablar de la vida que conoció en los años 70.
- Gloriosos tiempos, sí. Yo era joven en los años 70. Y la verdad es que yo creo que el mejor paisaje que tenemos cada uno de nosotros es el paisaje del sitio donde hemos sido jóvenes. No hay otro mejor.
- Dos planos temporales: el Trieste de 1920 y la Barcelona de finales de los 70. Dos épocas, como grietas, en el tiempo. Una Trieste que sufría las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y que no iba a encontrar todavía su destino unos años después. Y una Barcelona cuando acababa de morir Franco y que estaba en los inicios de la Transición y que, sin embargo, a pesar de que soplaban aires de libertad, todavía no se sabía de dónde venían.
- Le fascinó Trieste, el antiguo puerto del imperio austrohúngaro. ¿Qué encontró?
- Una ciudad especial, pero una ciudad subjetiva. Objetiva sí, bella, llena de historia. Pero también subjetiva, algo que tenía que ver conmigo. ¿Por qué? Porque es una ciudad portuaria, como en la que yo he nacido, porque es una ciudad mediterránea, como la Barcelona en la que yo he vivido. Tenía muchas cosas mías, porque su esplendor tiene que ver con los principios del siglo XX, que es lo que ocurre en ambas ciudades: en Bilbao y en Barcelona. Miras esos edificios y parece que acabas de salir de casa.
- La felicidad atraviesa la novela. Dice usted: “La felicidad es un pacto con la vida”.
- Exactamente. Lo creo así. Creo que solamente consigues ser feliz, cuando consigues pactar contigo, con los demás, con los acontecimientos, con los errores. Hay una frase de Marguerite Duras que dice: “No existen los errores. Solo existen actos extraños”. Yo creo que llegar a esa conclusión es empezar el camino de la felicidad.
- El arte es otro eje de su novela. La Anunciación de Antonella de Messina es una virgen sin aire espiritual ni maternal.
- Está la leyenda. Es una virgen que lee. Por lo tanto, no es una mujer convencional y, sin embargo, su rostro es el de una mujer normal. Pero además levanta la mano y parece que quiere apartar al ángel.
- Dice usted: “La identidad se construye a veces sobre las pérdidas”.
- Es cierto. Nos construimos sobre lo que hemos perdido, sobre lo que hemos dejado atrás, sobre la parte de nostalgia o la parte de peso que llevamos del pasado. Y nos construimos con más cosas, pero con las pérdidas también.
- También cobra un protagonismo especial en su novela el poeta Gabriel d’Annunzio, inspirador de la escenografía fascista de Mussolini.
- Es que es un estrambótico. Es un personaje que daría juego para una novela entera, pero lo que pasa es que es al mismo tiempo aversivo y fascinante. En la novela lo pretendía como un personaje muy secundario, referencial y, al final, como era tan megalómano, ha cogido terreno y ha acabado en un papel de secundario de lujo.
- Su anterior novela La vida cuando era nuestra se publicó en ocho países. ¿Ésta correrá igual suerte?
- Hombre, esperemos. No lo sé. Cada novela es un mundo y cada novela tiene su propio camino.

(Publicado en el diario Córdoba el 16 de diciembre de 2014)
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domingo, 16 de noviembre de 2014

Marta Fernández: "El periodista tiene que poner interrogantes a todo"

Vive fascinada con los autómatas, antecesores de los robots. No sabe bien por qué. Aficionada también a la historia del siglo XVIII. Presume de hacer frente a varias enfermedades: escoliosis, miopía y prosopagnosia, una ceguera facial que también padece Brad Pitt. En la primera novela que ahora publica, Te regalaré el mundo, ha dejado mucho de su autohedonismo y poco de su autobiografía. Inició su carrera periodística en Diario 16. Después de haber pasado por Televisión Española, Telemadrid y CNN+, llega a Telecinco. Desde 2007 Mediaset es su casa. En su novela narra la necesidad de inventar otro mundo para sobrevivir al presente.

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- Su novela es la historia de dos hombres y de dos mundos.

- Son dos hombres que se inventan dos mundos. Uno es un escritor y se inventa ese mundo por medio de las palabras. Y el otro es un inventor, un relojero, y se inventa su mundo por medio de engranajes. Pero en el fondo es lo que hacemos todos, que nos inventamos el mundo diario para que sea mejor. Lo hacemos con la imaginación, con los amigos, llenándolo de palabras, llenándolo de ilusiones.

- Fascinada por los autómatas, esos antecesores de los robots. Y no sabe por qué.

- No sé por qué, pero es algo que me llamó la atención desde que era pequeña y desde pequeña me gustaban esos autómatas que son un poco tétricos a veces para los niños. Pero a mí me parecía que había algo de alma y algo de vida en esos engranajes. Y después por eso finalmente me fascinan los robots. Y eso está en la novela también.

- Aficionada también a la historia, sobre todo del siglo XVIII. ¿Qué encuentra allí que no le ofrece el momento actual?

- Es todo lo contrario. Encuentro allí lo mismo que hay en el momento actual. Y eso es lo que me llama la atención, que creemos que somos únicos y que estamos en la cima de la civilización y de la tecnología, y esto mismo pensaban los hombres del siglo XVIII, que no había engranajes como los suyos, que no había país como el suyo, que no había arte como el suyo ni ópera como la suya. Me llaman más la atención las similitudes que las diferencias, que son muchas.

- Su novela está basada en la vida de Descartes. Le pareció una historia muy poética.

- Es la historia de Descartes de cómo tiene una hija, Francine, que muere de viruela, y entonces él decide que tiene que inventarse un mundo nuevo, y lo que hace es crear una hija artificial, crear un autómata, que es la que suplanta a su hija Francine. Me parecía muy poético y muy doloroso que un ser tan inteligente como Descartes pusiera toda su inteligencia al servicio de curar esa herida del corazón. Y a partir de ahí nace esta historia.

- Una novela sobre la ausencia y la búsqueda de la identidad. ¿Siempre andamos perdidos?

- Siempre andamos perdidísimos. Es más, nos buscamos y no nos encontramos. Y hay veces que, más nos buscamos, menos nos encontramos.

- Se define como lectora voraz y devota de escritores como Pynchon o DeLillo. ¿De libros breves, nada?

- Pues mira, tengo el último de Kundera esperándome, que es de los breves y con el tipo de letra generoso. Pero a mí me gustan las novelas de largo recorrido, que pesan en el alma y en el bolso. Así tengo la escoliosis.

- Dice usted: “Escribimos de aquello de lo que somos y sobre lo que nos gusta”. ¿Qué ha dejado de usted en este libro?

- He dejado sobre todo mis gustos. Aquello que me apasiona. Están los autómatas. Está la literatura. Está la ópera. Está la música de Farinelli. Creo que no hay que buscar tanto lo autobiográfico, porque de lo autobiográfico no hay nada. Pero sí hay lo autohedonista. Aquello que me produce placer está en el libro.

- “Tengo un talento inigualable para la duda. Por eso soy periodista”. ¿Este mundo no le deja fiarse de nadie?

- (Ríe). En este mundo hay que ser muy escéptico. El periodista tiene que ponerle interrogaciones a casi todo. Hay veces que hay que poner doble interrogación incluso.

- “La inteligencia es lo único que importa”, dice el padre de Leo. ¿Sabe ya si la inteligencia garantiza la felicidad?

- Creo que la inteligencia garantiza la felicidad, pero creo que hace falta bastante inteligencia para llegar a la felicidad. O al menos para darse cuenta de que no la has alcanzado.

- A veces, incluso, puede entorpecerla.

- Sí, porque a veces esa inteligencia hace que le pongamos demasiadas interrogaciones a la vida y que nos planteemos cosas cuando no hay que planteárselas.

- ¿Piensa, como Hemingway o García Márquez, que el periodismo hay que abandonarlo a tiempo si te quieres dedicar a otra cosa, como la literatura?

- Es que no sé si estoy yo ya a tiempo de abandonar el periodismo. Es un veneno que te entra y, al final, nunca lo dejas. Probablemente haya que abandonarlo. Probablemente no podamos abandonarlo nunca.

- Un rostro bonito. ¿Ayuda en la profesión?

- Yo trabajo en la televisión y la televisión es muchas veces lo que se ve y lo que se oye. Pero creo que el rostro sin lo que hay detrás no dice nada. Y es más. Creo que a mí en mi trabajo me ha ayudado mucho más mi voz que mi rostro. Micho más.

- Hablando de su rostro. Tiene una belleza cordobesa. Su madre era de Montilla.

- Mi abuela era de Montilla. El resto de mi familia es de Madrid. Pero yo me parezco a esa rama de la familia. Me parezco tanto a esa rama cordobesa que un día me encontré con un primo segundo de la familia cordobesa al que no conocía y nos reconocimos inmediatamente, claro. Porque los dos teníamos esta cara de no poder negar tener esas raíces cordobesas. Sí, sí, ahí está esa raíz y muy orgullosamente.

- Además, el padre de su abuela era impresor.

- El padre de mi abuela tiene una historia como de novela decimonónica que en algún momento tendré que escribir porque era una familia bien, una familia acomodada que tenía una imprenta que funcionaba muy bien. Pero mi abuelo era de ideas libertarias y entonces decidió imprimir El Comunista. Le quemaron la imprenta, le quemaron la casa. La mujer se murió del disgusto. Tuvo que abandonar el pueblo. Mi abuela se tuvo que ir a servir a Madrid. Mi abuelo se casó con la ama de llaves. En fin, una historia tristísima, digna de un Dickens de Córdoba que la refleje.

- Por supuesto, conoce su tierra.

- Sí la conozco. Me gusta muchísimo, además. Me gusta mucho Córdoba, los cordobeses, la provincia. La gente es majísima. Se pueden decir muchas evidencias sobre lo hermosa que es la ciudad, lo bien que se come, lo bien que se está y lo pronto que se llega desde Madrid, que da gusto. Y el vino.

- En un grado leve, padece prosopagnosia, como Brad Pitt. Una enfermedad que hace olvidar las caras, una especie de ceguera facial. ¿Se le hará más difícil reconocer al hombre de sus sueños?

- El caso es que el hombre de mis sueños tiene que tener unos rasgos determinados para poder distinguirle, pero creo que una vez que el hombre de tus sueños ha aparecido en la vida, lo distingues ya para siempre.

(Publicada en el diario Córdoba el 9 de noviembre de 2014)
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sábado, 12 de julio de 2014

Pilar Urbano: "Suárez pudo llevarse a la tumba su sufrimiento"

Periodista, ha creado escuela con sus entrevistas y sus columnas. Rastreadora de hechos recientes, Pilar Urbano (Valencia, 1940) publica La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar, un libro que indaga en aquellos aspectos que no se habían contado sobre la Transición. Entre otros títulos suyos, destacan Con la venia, yo indagué el 23-F, La Reina, Yo entré en el Cesid o El precio del trono.

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FOTO: Miguel Ángel León

- ¿La Transición que conocemos hubiese sido la misma si Suárez no hubiese perdido la memoria?

- No hubiese podido tomar cuerpo la mentira oficial. Que el gran salvador y el gran modernizador fue el Rey y a continuación Felipe González.

- ¿Cuál fue ese gran secreto que Suárez se llevó a la tumba?

- Suárez no se llevó secretos a la tumba porque habló. No se fue a una cartuja cuando abandonó el poder. Suárez pudo llevarse a la tumba su sufrimiento. El resto nos lo contó. Por eso yo he podido hacer este libro.

- ¿Sabemos ya todo cuanto se puede saber sobre este periodo de la vida política española?

- En absoluto. Hay que levantar la corteza de esa historia. Hay muchos puntos oscuros todavía que reclaman luz. Y no se trata solo de desclasificar papeles o cintas. Los coprotagonistas tienen que perder el miedo y hablar.

- Fraga pidió dinero a los pudientes del País Vasco para organizar un servicio civil de información sobre ETA. ¿Hablamos de terrorismo de Estado?

- Exactamente. Un servicio civil de defensa. Por tanto, ese era el cuajo, el huevo, de la serpiente del terrorismo de Estado.

- Arias Navarro llamaba al Rey “niñato e imbécil”. Y Juan Carlos hablaba mal de Franco y de Don Juan. ¿Un corral de gallos?

- Muchos gallos con cresta muy alta y con corvejones.

- Uno de los aciertos de Suárez fue reubicar con trabajo y sueldo a decenas de miles de funcionarios del Movimiento, entre alcaldes o gobernadores civiles. ¿Por tan poco se vendieron?

- Algunos por un viaje al Caribe para no votar la ley de reforma política. Se trataba de no dar la vuelta a la tortilla. El Rey lo dijo: “No quiero que ahora los vencidos sean los vencedores”.

- Leopoldo Calvo-Sotelo apoyó al PSOE, incluso económicamente, para frenar al PCE. ¿Tan hondo era el miedo a los rojos?

- Sí. El miedo lo tenían los empresarios. No querían que “los obreros se sienten en los escaños”.

- Usted dice de Suárez: “Tardará mucho tiempo en nacernos otro político de esa estatura moral”. ¿Tan mal está el banquillo?

- Hay un bajonazo de la ética política y del concepto de la política. No existe ya el político, sino el hombre que vive del aparato, sea del Estado, sea de los partidos. Dicho de otro modo, hay una involución política y una devaluación política. Hace falta una regeneración o esto estalla.

- El Rey tenía miedo al ritmo que impuso Suárez a las reformas. Miedo a una constitución atea, a una España descuartizada, a poderosos sindicatos de izquierda. ¿Tan pocas miras tenía Juan Carlos?

- No juzgo sus miras. Juzgo sus miedos. Tenía un miedo americano y un miedo militar.

- Rodríguez Sahagún tuvo que vender un Picasso para costearse la campaña electoral. ¿Adónde han ido esos políticos?

- Se han muerto (ríe). Habría que haberles conservado en formol. Hoy no solo no se pone dinero, sino que se mete la mano en la caja. Se vive de la caja del partido.

- El Rey quería al general Armada y se fiaba de él. ¿No era una relación un tanto extraña?

- No es una relación extraña. Es una relación demasiado humana, demasiado cercana para la jefatura del Estado. Tenía que haber cesado cuando un hombre pasa a ser jefe del Estado. Un hombre de Estado no puede tener ayos ni ayas. Es una relación de invernadero.

Periodista, ha creado escuela con sus entrevistas y sus columnas. Rastreadora de hechos recientes, Pilar Urbano (Valencia, 1940) publica La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar, un libro que indaga en aquellos aspectos que no se habían contado sobre la Transición. Entre otros títulos suyos, destacan Con la venia, yo indagué el 23-F, La Reina, Yo entré en el Cesid o El precio del trono.
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viernes, 27 de junio de 2014

Inocencio Arias: "España sin fútbol sería un país diferente"

Inocencio F. Arias (Almería, 1940) fue director general del Real Madrid, pero le hubiese gustado ser director de teatro. Cuenta con una de las carreras diplomáticas más destacadas de la historia reciente de nuestro país. Ya jubilado, publica Mis mundiales. Del gol de Zarra al triundo de la Roja. Es autor, además, de Confesiones de un diplomático (2006), Los tres mitos del Real Madrid (2002), La trastienda de la diplomacia, junto a Eva Celada (2010), y Los presidentes y la diplomacia (2012).

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- ¿Qué le debe España al fútbol?

- Muchas alegrías y mucha ilusión y muchos sueños.

- ¿España seguiría siendo la misma sin fútbol?

- No. Sería un país diferente. El fútbol tiene más importancia sociológica que la que piensan los que lo desprecian.

- Mis mundiales. Concretamente 17. Usted y el fútbol. ¿Nunca quiso ser futbolista?

- Sí. También quería ser director de teatro. Tenía las cualidades para ser mediocre, pero no para ser bueno.

- ¿La diplomacia y el fútbol tienen algo en común?

- Pues el fútbol puede unir y desunir. Y la diplomacia está para cuando el fútbol desune. Pensemos en la rivalidad Madrid-Barcelona.

- Recuerda más claramente el gol de Zarra del 2 de julio de 1950 que la muerte de su padre. ¿No exagera?

- No, no, no es efectista. Aunque ocurrieron en la misma época, yo era un niño de nueve o diez años. La muerte de mi padre me la ocultaron en un primer momento, me la dieron por dosis. Y el gol de Zarra es que lo estoy viendo y oyendo.

- El gol de Zarra fue un momento glorioso, pero también se vio potenciado por el régimen franquista.

- Sí, sí. Pero hubiese sido casi igual de glorioso. Al régimen, que no tenía qué echarse a la boca en el terreno deportivo, le vino fabulosamente. Pero los españoles lo hubieran sentido con el mismo entusiasmo.

- Lloró cuando Pujol metió el gol de cabeza frente a Alemania en Sudáfrica.
- Estaba detrás de la portería. La importancia del gol, la belleza del salto de Pujol y lo que significaba el enterrar muchos años de frustración en los Mundiales, me hizo que se me saltaran las lágrimas. No me da vergüenza.

- Usted fue también director general del Real Madrid. ¿El fútbol se ve mejor desde fuera o desde dentro?

- Ciertas cosas del fútbol, como el conocer a los jugadores, se ve mejor desde dentro. Otras cosas se ven mejor desde fuera. Y, desde luego, mi contacto con los despachos fue agridulce.

- Dígame cinco jugadores, con sus calificativos, sin los cuales el fútbol español hubiera sido otra cosa.

- Di Stefano, omnipresente, majestuoso; Xavi Hernández, el mejor medio atacante de nuestra historia; Casillas, increíbles reflejos, el mejor portero del mundo a lo largo de un lustro; Zarra, un ídolo para toda una generación por su nobleza, pundonor, sencillez y gol; y Andrés Iniesta, un muchacho de una familia modesta con enorme clase y que metió un gol histórico, y no es un tópico.

- La selección abandonó un estilo de fútbol tradicional y obtuvo dos Eurocopas y un Mundial. ¿En qué cambió?

- En que hubo una generación de jugadores espléndidos a los que los dos técnicos, Luis y Del Bosque, supieron alimentar y cohesionar. Y cambió el estilo de juego. Pasamos de la furia a la clase y al equipo técnico.

- ¿La problemática que atraviesa Brasil se verá reflejada en el Mundial?

- Por primera vez podrá verse reflejada, porque allí sí que el fútbol es una fiebre nacional, en todas las clases, en todas las edades. Pero por primera vez en la historia el fútbol no tapa los problemas de Brasil.

- No descarta que Iker Casillas se vaya del Madrid. ¿Tan claro lo tiene?

- No, no, no. Yo creo que está debatiéndose en una duda kantiana, metódica, pero no lo ha descartado.

(Publicado en el diario Córdoba el 26 de junio de 2014)
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jueves, 19 de junio de 2014

Pedro Bravo: "La bici sigue siendo una herramienta de libertad"

Nacido en Madrid en 1972, a Pedro Bravo le gusta la agitación social, la empresa social, el periodismo o la literatura. Se mueve a pedales y también escribe sobre la bicicleta. Biciosos es su segundo libro, en el que su autor se plantea por qué vamos en bici y otras preguntas que cualquiera se hace cuando va a pedales. Es autor también de La opción B (2012).

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- Biciosos. Una declaración de amor a la bicicleta. ¿Nunca le ha dado por escribir sobre dos ruedas?

- Lo he intentado pero ya estoy suficientemente torpe montando solo en bicicleta o escribiendo solo. Combinar las dos cosas me parecería una heroicidad a la que yo no estoy capacitado.

- En el libro no explica cómo montar en bici. ¿Se da cuenta de la cantidad de lectores que ha dejado fuera?

- Estoy convencido de que he dejado muchos fuera, pero el libro quiere ser los ruedines para los que saben montar en bicicleta pero no terminan de atreverse a hacerlo.

- La bicicleta está de moda. ¿La crisis ayuda a que su uso sea más común cada día?

- Sin duda. Al precio que está la gasolina, incluso también los bonos-transporte, al final acabarán yendo en autobús y en metro los jugadores del Real Madrid y del Barça, porque son los únicos que podrán pagarlo. Los demás iremos en bici o andando.

- En las ciudades que se ha implantado el carril-bici, ¿a veces no se le ha robado demasiado espacio al peatón en las aceras?

- La movilidad está planteada como una especie de batalla piedra, tijera y papel entre coches, que serían piedra, tijera, que serían los ciclistas, y papel, que serían peatones, solo que sin la posibilidad de ganar a la piedra. Y es verdad que el peatón es el que siempre pierde. La clave de la movilidad es respetarnos unos a otros, porque en el fondo todos somos peatones en primer lugar.

- ¿Córdoba es para ir a pie o pasear en bici?

- Córdoba es para perderse de cualquier manera. Perderse en bicicleta está muy bien porque te permite conocer sitios a los que no llegarías andando. Y viceversa también.

- Igual que los ayuntamientos han creado el carril-bici, ¿por qué no han hecho lo mismo creando aparcamientos seguros?

- Esta es una parte en los procesos de ciudades que están cambiando su política de movilidad. Los aparcamientos es el siguiente paso. Una vez las ciudades ya se han llenado de bicis y la gente las ha adoptado como transporte, el aparcamiento es casi lo siguiente. Pasará en Sevilla y en Córdoba también.

- No solo es partidario del carril-bici, sino que le gustaría llegar a todas partes. ¿Adónde, por ejemplo?

- Yo quiero llegar a ser bastante feliz y consciente de estar en la tierra. Y no siempre puedes llegar ahí a través del carril-bici. El carril-bici está bien, pero también está bien que te dejen la libertad para ir adonde te dé la gana.
- ¿Por qué algunos ciclistas creen que la ciudad es suya?

- Igual que algunos peatones piensan que la ciudad es suya o algunos conductores o incluso algunos políticos. Porque están equivocados.

- Los políticos viajan en coche oficial, y eso les aleja de la realidad. ¿Inventarán algún día la bicicleta oficial?

- (Ríe). Es muy difícil. A los políticos habría que quitarles el coche oficial, la clase business y el chaleco reflectante que se ponen cuando van en bici. Los políticos tenían que ser uno más porque es lo que son.

- La bici fue una herramienta necesaria para la emancipación de la mujer. ¿Hoy ha perdido toda simbología?

- No. La bici sigue siendo una herramienta principal para la emancipación de la mujer en países donde está mucho menos emancipada que aquí, como en Afganistán. Y la bici sigue siendo una herramienta de emancipación y de libertad en general. Pregúntale a cualquiera que vaya en bici lo libre que se siente.

- ¿Casco o no casco en la ciudad?

- Casco para el que quiera casco. Nunca obligatorio.

- ¿El ciclismo es el deporte más duro?
- El ciclismo es uno de los deportes más duros. Pero en ciudad la bici no es deporte, es transporte.

- Dígame algo inconfesable que haya soñado hacer en lo alto de la bici.

- Seguramente lo que hayas soñado tú, pero no contigo (ríe).


(Publicado en el diario Córdoba el 17 de junio de 2014)
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viernes, 6 de junio de 2014

Rafael Santandreu: La vida debería ser algo muy sencillo y la complicamos"

Psicólogo y estudioso del famoso psicólogo Albert Ellis. Especializado en ayudar a las personas a desarrollar su fortaleza personal, Rafael Santandreu publica ahora Las gafas de la felicidad. Descubre tu fortaleza emocional, un libro en el que pretende enseñar al lector a graduar las lentes tanto del corazón como de la mente. Sus declaraciones no dejan indiferente a cualquiera.

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- Titula su libro Las gafas de la felicidad. Igual somos infelices porque somos miopes.

- A nivel emocional, en estos momentos, sí. Supermiopes. La vida debería ser algo muy sencillo y la complicamos que te cagas.

- Su libro esconde un método práctico para ayudar a superar los problemas. Cuál sería uno de los más comunes.

- El primero que vemos los psicólogos son los relacionados con el amor, con el desamor y con el mal amor. Y procede de la creencia de que necesitamos pareja para estar muy bien.

- Cuando hablamos de amor, no estamos hablando de sexo. ¿O también?

- No es lo mismo y casi te diría que no tienen relación.

- Además del amor, qué otro problema nos atormenta.

- El segundo es la necesidad de ser respetado. Hay una excesiva necesidad a ser respetado.

- Su libro va dirigido a un público masivo: desde quienes sienten celos a los que sufren ansiedad, desde los que están en conflicto permanente a quienes no ven el lado positivo de la vida. Vamos, casi todos.

- Una cosa que yo he visto con mi trabajo es que todas las neuras están conectadas por un proceso que yo llamo terribilización. Son miradas exageradas de la realidad. Todas las neuras son superexigencias.

- ¿Qué nos hace fuertes o débiles? ¿O ya nacemos fuertes o débiles?

- Nos hace fuertes tener una mente humilde, necesitar poco. Y nos hace débiles autoexigirse en exceso y exigir a los demás.

- “Creer que se necesita aprovechar la vida o tener hijos es tan absurdo como creer que se necesita un Ferrari”. Creo que me he perdido.

- Nosotros creemos que necesidades exageradas y materiales, como tener a alguien que me quiera o tener hijos, no son absurdas porque son benéficas, pero cualquier necesidad exagerada está mal.

- “En Occidente somos insaciables también en referencia a las virtudes”. Me da la impresión de que el ejemplo no cunde.

- Sí. Ahora hay mucha gente que hace ultratrail, carreras de cien kilómetros y por la montaña. ¿Qué persiguen? La superioridad, la fortaleza, ausencia de dolor. Y eso es fatal para el cuerpo. O la monogamia en la mujer. Hay un exceso de virtud también.

- En El arte de no amargarse la vida decía usted: “Vivir con menos es vivir mejor”. Igual se lo roba el PP para la próxima campaña.

- Mi frase no se aplica a la solidaridad, por ejemplo, que es algo que el PP está recortando.

- “Tener agua y comida es lo único que nos debería preocupar”. Créame que le leo y me preocupo por usted.

- No deberías preocuparte porque es una gran noticia. Una vez que entiendes esto, la vida se vuelve mucho más sencilla.

- “Deberíamos trabajar una hora al día y vivir con muy poco”. ¿No nos aburriríamos viendo la tele todo el día?

- Hay miles de cosas que hacer por uno y por los demás. Los indios del Amazonas trabajan una hora al día y son personas felices, armónicas y no hay televisión. Tendríamos que volver a la selva.

- Convénzame de que la crisis es una oportunidad.

- Para la gente más fuerte y sana, que haya tantos quejicas, les da una gran ventaja comparativa.
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miércoles, 14 de mayo de 2014

Enrique Vila-Matas: "Evito declararme vanguardista"

El escritor catalán recibe una invitación para participar en la Feria Documenta de Kassel y escribir en un restaurante chino a la luz de los clientes. Todo lo cuenta Enrique Vila-Matas en Kassel no invita a la lógica. Evita declararse vanguardista y asegura que esta última novela es la más imprescindible de su obra, seguramente la más vilamatiana y, por supuesto, es la que “me gusta más a mí”.

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- Atendiendo a la frase de Calvino, ¿Kassel no invita a la lógica porque conduce a la locura?

- Kassel invita a la locura del arte contemporáneo más de vanguardia y acaba conduciéndonos a la razón o la cordura.

- Su novela parte de una invitación absurda pero cierta a la Feria de Documenta. ¿No le sonó a broma que invitaran a un escritor?

- Me sorprendió y me encantó porque yo tenía mitificada la Documenta y nunca pensé que me invitarían por la sencilla razón de que no soy un artista plástico. Entonces fue como un acontecimiento en mi vida cuando me dijeron que tenía que participar. Lo viví como si las vanguardias hubieran reconocido mi trabajo de años.

- ¿Inspira escribir en un restaurante chino a la luz de los clientes?

- Decidí no mostrar nada de lo que escribía. Ser un escritor diferente, una especie de Simenon, que estaba escribiendo una novela policiaca. Pero aún así, no mostrar nada a los visitantes.

- Su texto es inclasificable: ensayo novelado, novela, reportaje novelado. Todo menos que le hablen de autoficción, que es un término desfasado.

- Estamos ante un libro de viajes. Eso es lo más indiscutible. Todo lo demás se puede discutir. Es el heredero directo de los paseos del caminante solitario de Rousseau.

- En este libro abandona el tono crepuscular y pesimista sobre el estado de la literatura y de las artes. Tanto, que se ha escrito que inaugura un nuevo registro luminoso.

- Las novelas normalmente se escriben contra una idea ya demasiado establecida, contra un tópico. Y en este caso se levantó contra el exceso de crítica negativa, pesimista, acerca del arte actual.

- Arranca el libro con esta frase: “Cuanto más de vanguardia es un autor, menos puede permitirse caer bajo ese calificativo”. ¿Se incluye o excluye de entre estos autores?

- Inicio con esta frase para decir que aquel que se declara vanguardista no lo es porque depende de cómo lo juzguen 40 años después quienes tengan que juzgarle. Por lo tanto, evito declararme vanguardista. Y si lo soy, ya se sabrá.

- “Europa está acabada desde la Segunda Guerra”. ¿Hoy es una fantasmagoría o existe el futuro?

- Cuando escribo, mi percepción es de una Europa amortajada y acabada. Cuando me preguntan en la vida cotidiana, prefiero pensar que todavía hay posibilidades de remontar todo.

- “Barcelona es la reina del conservadurismo artístico”. ¿Le saludan por la calle cuando le reconocen?

- (Ríe). Creo que es una ciudad muy reaccionaria, como todavía anclada en un cierto ambiente medieval. Que no va por todos, porque hay excepciones, pero es una percepción que tengo.

- ¿Este libro es el más extraño o menos vilamatiano de sus suyos? Usted dice que ahora es el más imprescindible.

- Es imprescindible y seguramente es el más vilamatiano porque es el que me gusta más a mí, pero es una percepción que tengo.

- Como hizo Walser, ¿ha descubierto en este libro el paseo como género literario?

- El paseo es algo sobre lo que el capitalismo no ha puesto sus pezuñas. No te cobran por caminar ni por pensar. Y este es un libro de andar, ver y pensar, que son tres actividades libres, de las pocas que nos quedan todavía sin que alguien nos quiera vender unas zapatillas para correr o un aparato para el pensamiento. Y es un libro de andar y ver, como decía Ortega y Gasset.

- Fue a Kassel con la intención de convertir su cuarto de hotel en una “cabaña para pensar”. Después le dio por pasear y mirar.

- Paradójicamente, no pensé nunca en la cabaña. En cambio, pensé siempre al aire libre.


(Publicado en el diario Córdoba el 13 de mayo de 2014)
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lunes, 12 de mayo de 2014

Mayra Montero: "Los cubanos hemos demostrado que tenemos mucho carácter"

La escritora Mayra Montero (La Habana, 1952) publica El caballero de San Petersburgo (Tusquets, 2014), una novela que lleva al lector a la Europa del final del Antiguo Régimen y a la América de la Independencia. Fascinada por la figura de Francisco de Miranda, precursor de la independencia de América Latina y un mujeriego empedernido, la autora describe también a Antonia de Salis, criolla y descendiente de andaluces y, por supuesto, también fascinada por este personaje.

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De origen cubano, aunque vive en Puerto Rico, asegura que “los cubanos a través de la historia hemos demostrado que tenemos mucho carácter”. En este sentido, advierte que Caribe no es un lugar geográfico, sino “un estado de ánimo”. Conocida por sus novelas eróticas -como La última noche que pasé contigo (1991) o Púrpura profundo (2000)-, un sambenito que piensa nunca logrará quitarse de encima, es autora además de Del rojo de su sombra (1993) o Tú, la oscuridad (1995).

- Su novela es el relato de la educación sentimental de una mujer con coraje. Nacida usted en Cuba, no podía ser de otra manera.

- Nacida en Cuba ella, tampoco puede ser de otra manera. Yo creo que sí, que los cubanos hemos demostrado a través de la historia que tenemos mucho carácter.
- De La última noche que pasé contigo a este libro parece que no pasó mucho tiempo.

- Tengo un sambenito encima que no sé con qué me lo voy a sacar. Pero esta novela se escribió hace 20 años. Esta es una novela madurada en barrica.

- El Caribe es el contexto geográfico en buena parte de sus novelas. ¿Tanto condiciona este entorno?

- Caribe es un estado de ánimo. Y nos marca la luz, nos marca el ritmo, nos marca el olor del mar, los huracanes.

- “No le debo al periodismo mis novelas, mis novelas se las debo a mis novelas”. ¿De verdad no le influyó el oficio en su narrativa?

- ¿Eso lo dije yo de verdad? No me acuerdo. Una dice muchas tonterías. Me corrijo inmediatamente. Yo creo que sí, cómo no. Mis novelas le deben al periodismo un montón. En la manera de hacer la investigación, de sentarse frente a la computadora en blanco. Nos da mucho aliento el periodismo.

- Su novela surge como consecuencia de haber leído una biografía de Francisco de Miranda. ¿Qué le sedujo de este personaje?

- A lo mejor lo primero que me sedujo es que yo era en ese momento una total ignorante de quién era Francisco de Miranda. Y saber que existió un personaje así, que había sido el precursor de la independencia de América Latina y, posiblemente avergonzada de no conocerlo, quise conocerlo más.

- Miranda lo preguntaba todo, lo anotaba todo en su diario. Curioso, adelantado a su época y enamoradizo. O sea, que estaba esperando la mano de la escritora que lo salvara del olvido.

- Yo diría que, más que enamoradizo, él era mujeriego con todas las de la ley. Ejercía como mujeriego, ejercía como jodedor, pero por encima de todo estaba su pasión por la independencia de América Latina. Por eso sus relaciones eran cortas, eran efímeras, porque realmente él no podía estarse ocupando de una familia formal. Él lo que quería es hacer la revolución y ser el gran inca de las colonias libres.

- Antonia de Salis es cubana en su novela. ¿Así maneja mejor al personaje?

- Era criolla. Era descendiente de andaluces. Había nacido en Cuba. Sufre por causa de naufragio, donde pierde a su madre, y su padre decide mandarla donde vive una prima. Ya de paso sí he necesitado un cable que me tirara al Caribe para sentirme más cómoda.

- Usted nace en Cuba y vive en Puerto Rico. ¿Tiene el corazón partido?

- No tengo el corazón partido, pero diría que soy anfibia. Y en esa calidad de anfibio, de verdad que Puerto Rico tira mucho, porque allí he vivido más de 40 años.

- Murió su marido, superó un linfoma. ¿La vida sigue valiendo la pena?

- No lo sé. El linfoma no me afectó tanto, pero la muerte de mi marido, sí. Eso sí me marcó. Nada peor en el mundo me puede pasar que lo que me pasó en enero de 2013 en Madrid.

- Como periodista ha hecho de todo: crónica deportiva, artículos de farándula y horóscopos. ¿Estos últimos se los inventaba o los adivinaba?

- (Ríe). Hombre, me los inventaba. Era un señor que tenía una revista de farándula. Yo era muy jovencita. Y empezaba en la profesión. Imagínate si ha pasado tiempo que los horóscopos llegaban por correo. Y un día no llegaban y me dijo: “Cógete estos y cámbialos un poquito”. Y me los inventé. Y me quedaron tan bien que me pidió que los siguiera inventando.

- También hacía consultorio sentimental con seudónimo. ¿Fue la panacea para la literatura?

- No. No fue la panacea. Al contrario. Porque eran cartas, casi siempre, de muchachas a las que habían pedido una prueba de amor. Todo muy anacrónico. Prueba de amor era que tuvieras relaciones con el joven. O cartas de presos. Todos los problemas eran los mismos. Las pruebas de amor o la esposa que lo dejó porque estaba preso. Y yo daba más o menos los mismos consejos, que no los recuerdo. Afortunadamente.

- Si no hubiera sido periodista y escritora, hubiera optado por ser cuidadora de un zoológico. ¿Arrepentida?

- Me encantaría. Yo he sido criadora de pavos reales hasta hace muy poco tiempo. Quizás cuidadora de un zoológico no sé, pero bióloga sí. Yo ahora siempre presento los libros de mis amigos biólogos. A veces se los prologo, se los reviso. Yo se los edito. Ahora viene El gran libro de las arañas de Puerto Rico, que lo voy a leer con mucho placer. Me encanta la fauna y me encanta participar del trabajo de los biólogos.

- Leonardo Padura y Abilio Estévez. ¿Amigos o escritores de culto?

- Amigos muy queridos ambos.

- Su próxima novela se titulará El milagro de la lana.

- Trata de una familia vasca que emigra a Cuba en buena posición para el negocio de la destilería y después la hija, más tarde, en los años 20, vuelve del País Vasco para conocer a su abuela y para investigar las causas de una gran tragedia que marcó a su familia.


(Publicado en el diario Córdoba el 10 de mayo de 2014)
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viernes, 9 de mayo de 2014

Elvira Navarro: "Para aprender es necesario que nos descoloquemos"

Hija de padres cordobeses, Elvira Navarro (Huelva, 1978) ha publicado dos novelas complementarias: La ciudad en invierno (2007) y La ciudad feliz (2009), Premio Jaén de Novela. Ahora ve la luz La trabajadora, una novela que indaga en la patología mental sin desligarla del contexto social en que se produce. Estudió Filología en la Universidad Complutense de Madrid y en 2010 fue incluida en la lista de los 22 mejores narradores en lengua española menores de 35 años de la revista Granta.

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FOTO: Miguel Ángel León

- Su novela indaga en la relación entre la crisis económica y la enfermedad mental. Vamos, para volverse locos.

- Sí. Indaga en cómo la precariedad material, mantenida durante mucho tiempo, finalmente acaba teniendo consecuencias en la salud mental, porque no hay separación entre cuerpo y alma.

- La novela parte de hechos autobiográficos. Los estragos de la precariedad laboral, la obligación de mudarse de vivienda o la crisis de ansiedad.

- Los tres son autobiográficos. Yo trabajé como correctora y no me pagaban, tuve crisis de ansiedad y me tuve que mudar del centro a la periferia porque no me daba para pagar el alquiler.

- El comienzo es arrollador. Usted misma ha reconocido que es fuerte pero al mismo tiempo ha sido liberador.

- Me permitía romper la convención del buen gusto que impera en el canon de la literatura actual.

- Tal vez algún lector haya dejado el libro a un lado cuando relata esas intimidades.

- Es que no se puede pensar en un lector en abstracto, porque no hay un modelo único de lector, sino que hay muchas clases de lector. Y una novela tiene que encontrar sus lectores.

- Arremete también contra ciertos directivos de editoriales que arrastran cierto complejo de inferioridad intelectual.

- Son ciertos directivos que están en esos cargos por ser familia de los fundadores, con lo cual están por enchufe, y cuando llegan ahí se dan cuenta de que no dominan el universo cultural porque no es vocacional en su caso. Entonces funcionan como gestores y se acomplejan también un poco.

- Su lenguaje es potente y frágil a la vez. ¿Esa es su magia?

- En realidad, yo no creo que el lenguaje sea ni potente ni frágil. Responde a la necesidad de contar determinadas cosas que no se pueden contar con un lenguaje distinto.

- La novela juega también con el tema del doble.

- Mi novela juega con el tema del doble porque hay dos personajes y una de ellas se cree muy distinta a la otra. Sin embargo, está mucho más cerca de esa persona de lo que ella cree. Es el doble en el futuro. Ella teme convertirse en esa otra persona.

- Como Vargas Llosa, también piensa que toda ficción es un disfraz, un striptease invertido.

- Yo pienso que las ficciones más poderosas son aquellas en las que quien escribe habla de aquello que conoce bien. No me creo que una ficción poderosa esté construida desde lo que no se conoce.

- Su escritura tiene que ver mucho con los espacios. ¿Necesita orientarse, saber por dónde pisa?

- Para mí, caminar siempre ha sido liberador desde un punto de vista mental. Estar mucho tiempo en un espacio cerrado me genera claustrofobia y tengo la sensación de que toco un techo mental que se disuelve cuando me permito caminar y caminar por sitios que no conozco.

- Como lectora le gustan que la descoloquen. ¿Por eso juega con el lector o también ahí se esconde un impulso vital?

- Yo creo que es necesario, para aprender, salir del espacio de confort; es decir, que nos descoloquemos. Y eso es lo que yo percibo cuando escribo.

- Aunque reivindica el realismo, sus personajes pueden ser desmesurados. Le gusta contar cosas imposibles.

- El realismo no es más que un código literario y en esa medida renunciar al realismo es renunciar a una posibilidad de contar a la que no se tiene que renunciar. El realismo no significa copiar la realidad. Significa trabajar según las normas de ese código. Y nada más. No es más que una herramienta.

- “Cuando me siento delante de un teclado no sé hacia dónde va a ir la narración”. ¿Es ese el mejor guion?

- Para mí, sí. Porque si yo supiera dónde voy, no escribiría. Para mí la escritura es descubrimiento. Entonces, si no voy a descubrir nada, si tengo que rellenar simplemente un guion, a mí eso no me estimula nada, porque es algo que ya sé.


(Publicado en el diario Córdoba el 30 de abril de 2014)
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Juan Eslava Galán: "La Primera Guerra Mundial fue una trituradora de carne"

Juan Eslava Galán publica La Primera Guerra Mundial contada para escépticos, un libro ameno y bien escrito que destripa al lector un desastre que nadie esperaba, una guerra tecnológica que sorprendió a sus propios protagonistas y cuyas secuelas perduran aún en nuestros días. El escritor sevillano define este conflicto bélico como una “gran trituradora de carne”, cuyos efectos se extienden hoy a Oriente Medio y a los Balcanes, un cataclismo tecnológico que enterró a regimientos enteros en el barro de las trincheras y cuyos restos de esqueletos aún hoy son noticia en esos paisajes que entonces fueron campos de batalla.

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Doctor en Letras, ha publicado los ensayos Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadir (2005), De la alpargata al seiscientos (2010), Homo erectus (2011) o La década que nos dejó sin aliento (2011). Con la novela En busca del unicornio obtuvo el Premio Planeta 1987; con El comedido hidalgo, el Premio Ateneo de Sevilla 1991, y con Señorita, el Premio de Novela Fernando Lara 1998.

- La Primera Guerra Mundial fue una “gran trituradora de carne”. ¿Es la definición más gráfica que encontró a mano?

- Sí. Es que realmente es lo que fue. En las guerras anteriores había pocos muertos comparativamente. En esta hubo una cantidad de muertos, incluso civiles, que era impensable. Por eso es una trituradora de carne.

- ¿Es posible que todavía hoy perduren en nuestros días las consecuencias de aquel cataclismo?

- Sin duda. Por ejemplo, el problema de Oriente Medio se origina en esta guerra. Y también todos los problemas y la inestabilidad de los Balcanes también tiene las raíces en esta guerra.

- Aquella fue la guerra más tecnificada hasta entonces: ametralladoras, tanques, gases asfixiantes. El anticipo del futuro.

- Para ellos, incluso, fue una gran sorpresa. Hay muchos inventos que se incorporan. Y la aviación, que al principio era una cosa que no tenía mucha importancia, al final de la guerra ya hay bombarderos con bastante peso. Y efectivamente fue una guerra muy tecnológica. Lo que ocurre, claro, comparada con las que vienen después está en las Antillas.

- También fue un conflicto bélico con nombres propios: Mata Hari, Barón Rojo, Rasputín, Lawrence de Arabia. Un escenario que ni pintado para héroes y villanos.

- Efectivamente. Sobre todo hay episodios secundarios de la guerra que son muy importantes. España, por ejemplo, que era un país neutral, tiene una cantidad considerable de espías, sobre todo en los puertos y en las embajadas de Madrid. Eso es importante. Y la polarización de españoles entre partidarios de uno o de otro bando, otra vez las dos Españas. Eso también conviene subrayarlo.

- Como usted dice, España, tras perder Cuba y Filipinas, se mantiene al margen. ¿Cuáles fueron las consecuencias de esta neutralidad?

- Bueno, la neutralidad nos dejó al margen, pero hay que tener en cuenta un cosa, que muchos industriales se enriquecieron considerablemente a causa de la guerra, sobre todo industriales vascos y catalanes, vendiendo a las potencias en conflicto. Y, por el contrario, hubo gente que se empobreció o que tuvo una consecuencia negativa de la guerra, porque, como había un bloqueo naval, los productos españoles, aunque fuésemos neutrales, no podían salir con la debida presteza ni podían llegar productos que necesitábamos. Por poner un ejemplo, a lo largo de la guerra, siendo nosotros una potencia neutral, nos hundieron más de 70 barcos, por submarinos o por minas.

- Comenzó siendo una guerra decimonónica, iba a ser corta. ¿Qué pasó para que todo cambiara?

- Sobre todo, dos elementos muy importantes, la ametralladora y la alambrada, que impiden que se muevan tropas libremente por el campo de batalla. Entonces, obliga a los ejércitos a enterrarse en trincheras.

- Dice usted: “Los alemanes se han sobrevalorado a sí mismos en el campo de batalla”. ¿Esto les hizo perder las dos guerras?

- No solo en el campo de batalla. Es decir, hay dos elementos que se ayudan. Uno es que a veces se sobrevaloran en su capacidad militar. Y otro, que infravaloran al enemigo y, claro, obviamente las dos tendencias se unen y hacen que sí, que pierdan las guerras, claro.

- Dice usted también: “Europa se suicidó en el siglo XX y ahora se está acabando de matar y destruir”. ¿Así ve el futuro?

- Bueno, sencillamente hay que tener en cuenta una cosa. A principios del siglo XX, Europa domina a más de medio mundo por medio de las colonias. Y ahora, pasado un siglo, esas colonias, que ya se independizaron, les hacen la competencia a la industria europea y a Europa. China, que se está haciendo con todos los mercados de África, por ejemplo. La India, que es una potencia emergente. Brasil, que se va a quedar con el Cono Sur de América. Sencillamente han pasado de ser colonias europeas y mercados protegidos para Europa a ser competidores de Europa.

- La Nochebuena de 1914 ingleses y alemanes intercambiaron cigarrillos, whisky y chocolate. Un símbolo vacío a tenor de cuanto ocurrió después.
- Claro. Eso fue un episodio que ya los altos estados mayores se encargaron de reprimir para que no se volviera a dar. Hay que ver que era Nochebuena, todos eran cristianos, acostumbrados a como se celebraban las Nochebuenas en sus hogares, y de repente sintieron ese impulso de hacer un paréntesis y vamos a llevarnos bien.

- Otro invento de esta guerra fueron las trincheras, donde los soldados morían enterrados en barro por regimientos enteros.

- De hecho, todavía en los campos de batalla se están encontrando huesos de gente que se enterró en barro y que van aflorando.

- La posguerra fue el caldo de cultivo para el surgimiento de los fascismos. ¿La Primera Guerra Mundial fue una guerra inacabada que se prolongó con la segunda?

- Sin lugar a dudas, la segunda es consecuencia de la primera. E incluso desde el punto de vista estratégico y táctico es continuación de la primera.


(Publicado en el diario Córdoba el 26 de abril de 2014)
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lunes, 21 de abril de 2014

Antonio San José: "Como en nuestra piel, no se está en ningún sitio"

El periodista Antonio San José ha dirigido y presentado decenas de programas de radio y de televisión. En 2011 publicó su primer libro: La felicidad de las pequeñas cosas. Su segunda obra ya está en la calle: Hoy no me cambio por nadie. Como en la anterior, también en esta se recrea en los placeres cotidianos. Y pese a la situación de crisis que atraviesa el periodismo, también como Gabriel García Márquez, piensa que los profesionales de la información son unos afortunados por dedicarse a trabajar en el oficio más bonito del mundo.

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- Hoy no me cambio por nadie. No me diga que no le falta nada en la vida.

- Me faltan muchas cosas, pero creo que estoy a gusto con mis propias carencias.
- Tal vez cansado de anunciar siempre malas noticias, se ha refugiado en ese género que usted denomina “crónica periodística de la felicidad posible”.

- Efectivamente. Me estoy desquitando de aquellos tiempos en los que tuve que transmitir tantas malas noticias en la radio y en la televisión. Es una venganza literaria.

- El título es un guiño al lector. Pero, si pudiera, en quién se reencarnaría.

- Yo creo que ninguno nos cambiaríamos por ninguna persona, si lo pensamos bien. Porque tenemos nuestras luces y nuestras sombras y, como en nuestra piel, no se está en ningún sitio.

- “Creo que hay que aspirar a vivir bien con uno mismo”. ¿Incluso en estos tiempos de crisis?

- Especialmente en estos tiempos de crisis. Cuando vienen las dificultades y los problemas, yo creo que hay que intentar tener una actitud de optimismo responsable y positiva a pesar de las dificultades y de los malos tiempos.

- Ya lleva dos libros sobre los placeres cotidianos. Confiéseme alguno que no se ha atrevido a incluir en ningún volumen.

- Bueno, quizás alguno que tiene que ver con la intimidad personal (ríe).

- Le ha cogido maña a esto de escribir, hasta el punto de que no descarta otro libro. Pero esta vez con un registro diferente. Dígame en qué piensa.

- Pues mira, estoy pensando en una novela. Creo que estoy urdiendo los mimbres del argumento y de la historia, y puede que, si cristalice, sea una incursión en la ficción.

- Dice que ejercer el periodismo hoy es para sentirse afortunado, pese a la precariedad. ¿Un golpecito de ánimo en las espaldas a los compañeros?

- Siempre. Creo que estamos ejerciendo el oficio más bonito del mundo, que decía Gabriel García Márquez, y es verdad que el periodismo tiene una crisis ahora muy importante, tanto económica como de identidad. Porque no sabemos si somos analógicos, digitales o mediopensionistas. Pero en cualquier caso siempre existirá el periodismo. Siempre habrá que seguirle contando a la gente lo que le pasa a la gente, como decía Eugnio Escalfari, director de La República.

- Con la salida de Pedro J. de El Mundo, ¿cambia algo más que el nombre de un director de diario?

- El periodismo está en una transición hacia el modelo digital, pero soy de la opinión de que permanecerán algunos periódicos escritos, no tantos como ahora, no con tantas páginas, no con tanta publicidad, pero, eso sí, algo más caros. Pero volveremos a la prensa escrita de élite del XIX. Esta es mi opinión.

- Wert es inteligente como tertuliano. ¿Pero qué le parece como ministro?

- Pues que tiene luces y sombras y, probablemente, las segundas eclipsan las primeras.

- Comenzó haciendo prácticas en El Norte de Castilla. ¿El fantasma de Miguel Delibes deambulaba todavía por la redacción dando coscorrones a los novatos?

- Sin duda. Es un referente histórico y una figura absolutamente esencial para el periódico. Creo que de la misma manera Álvaro Cunqueiro habita en el ambiente del Faro de Vigo.

- El olfato como promotor de la felicidad. Habla del olor de la gasolina, del betún, el Vicks Vaporub, las tostadas de la mañana, el azahar. Veo que su nariz no discrimina.

- (Ríe). No. Soy bastante ecléctico en cuestión de aromas.

- Su libro no es de autoayuda. ¿Pero qué le diría a un parado que lo amenazan con el desahucio?

- No le hablaría de felicidad porque me parecería obsceno, incluso indecente.


(Publicado en el diario Córdoba el 17 de abril de 2014)
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Fernando Aramburu: "Se tiene mala imagen de Alemania porque les va bien"

Nacido en San Sebastián en 1959, Fernando Aramburu es novelista, poeta, autor de relatos y también ha escrito libros infantiles. Su última novela, Ávidas pretensiones, ha obtenido el Premio Biblioteca Breve 2014. El humor no está ausente en sus obras, pero en esta última campa a sus anchas. Una sátira que recrea lo que sucede en un congreso de poetas celebrado en un colegio de monjas. Después, igual vuelve a contar historias del País Vasco, esa tierra de su infancia adonde siempre regresa. Mientras tanto, se dedicará al periodismo deportivo.

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- Una sátira sobre un congreso de poetas celebrado en un convento de monjas. ¿Le perdonarán sus compañeros de letras?

- Mis compañeros de letras no tienen que perdonarme. En todo caso, podrían agradecerme que los he tenido en cuenta.

- Escribe teniendo en cuenta al lector, calculando los efectos del texto. ¿Le gusta que el lector sea cómplice de sus lecturas?

- Exactamente. Soy el cocinero que prepara los platos para el comensal. El comensal es el lector. Yo quiero lectores cómplices, amigos en la broma.

- Dice usted que humor y poesía son incompatibles. Usted fue poeta. ¿Mantiene una relación conflictiva con la poesía?

- Mantengo un matrimonio conflictivo con remansos con la poesía. Nos llevamos a matar, pero no podemos vivir separados.

- “No puedo evitar que algún poeta se busque en el libro”, ha reconocido usted. ¿Tan claro ha pintado ese mundo?

- No. Es que, aunque este mundo lo hubiera pintado con colores oscuros, todo aquel que quiera encontrarse en mi libro, se encontrará.

- Su anterior novela versaba sobre la problemática en el País Vasco. Usted mismo ha manifestado su necesidad creciente de volver a escribir sobre el tema.

- Sí. Hombre, las historias situadas en mi tierra natal tienen que ver con mi memoria personal. De ahí, que yo no las elija por capricho. Forman parte de mi deseo de dejar un testimonio de lo que he visto personalmente.

- Usted vive en Alemania. Tal vez la política de Merkel ha favorecido una imagen negativa de aquel país. ¿Tenemos una visión deformada de Alemania?

- Yo creo que se tiene una visión negativa de Alemania que parte de la idea de que a ellos les va bien y a nosotros nos va mal. Por tanto, alguna trampa han hecho.

- El humor es vital para usted pero en ninguna obra se muestra tan patente como en esta. ¿Tenía necesidad de expresarse de otra manera?

- Lo que no puedo consentirme es la misma nota toda la vida. Necesito cambios. Necesito nuevos retos. Y hacía tiempo que no me expresaba con tanta intensidad en forma humorística.

- Su lenguaje es rico, recupera palabras perdidas e inventa otras. ¿El estilo es la columna vertebral sobre la que se sustenta su novela?

- Totalmente. Pero no solamente una novela. Cualquier obra literaria de cualquier género, si no tiene un estilo propio, la podría haber hecho cualquiera. O sea, el estilo singulariza las obras. Es fundamental.

- También le gusta escribir con una estructura fija. ¿No se le rebelan los personajes?

- No. Los personajes vienen a mis novelas a currar y a obedecer. Y yo les digo lo que tienen que hacer y lo hacen. Y el que no lo haga, a la calle.

- El humor era un ingrediente en nuestra literatura clásica. Durante muchos años ha estado desterrado de nuestras letras. ¿Sigue estando mal visto en nuestros días?

- Creo que se asocia el humor con la alegría, con el optimismo, con la fiesta, con lo superficial. No es ese el humor que a mí me interesa. A mí me interesa un humor avieso, retorcido, negro, que no prescinde de la inteligencia.

- Los poetas dan más juego que los novelistas, dice usted. ¿Tan narcisistas y desmelenados son los primeros y tan aburridos los segundos?

- Al novelista lo veo más como oficinista de la literatura. Los poetas son más complejos. La pasta humana del poeta es más provechosa para la creación literaria.

- ¿Qué escribe ahora?

- He decidido dedicarme un año entero al periodismo deportivo. Unas vacaciones literarias, por así decir.

- ¿Lo pagan bien el periodismo deportivo?
- Me permite pagar mis facturas mensuales, claro.


(Publicado en el diario Córdoba el 16 de marzo de 2014)
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miércoles, 16 de abril de 2014

Carmen Amoraga: "Tenemos que asumir la pérdida como una parte de la vida"

La muerte fulminante de su marido deja a Giuliana devastada. El amor y la pérdida es el tema de La vida era eso, premio Nadal de Novela 2014. Carmen Amoraga (Picanya, Valencia, 1969) también fue finalista del Premio Planeta 2010 con El tiempo mientras tanto. Con su primera novela, Para que nada se pierda, obtuvo el II Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla y, con Algo tan parecido al amor, fue finalista del Premio Nadal 2007.

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- La vida era eso. ¿Qué exactamente?

- Pues la vida es una pérdida. Desde que nacemos estamos perdiendo cosas. Y tenemos que asumir la pérdida como parte de la vida. Porque en esa misma pérdida está la riqueza.

- Escribe como haciendo fotografías. ¿Tan claro lo tiene?

- Sí. Mis novelas son como fotografías del mundo que veo y del mundo que me ve. Más que una fotografía es un espejo.

- En esta, como en otras novelas, sus protagonistas son mujeres. ¿La propia realidad demanda voces femeninas?

- Me preocupa más la paridad en los personajes de mis novelas que si estuviera haciendo una lista electoral (ríe).

- Su novela indaga en cómo las redes han cambiado la comunicación humana. ¿Tan solos estábamos?

- No. No estábamos solos, pero tenemos una nueva herramienta de comunicación que multiplica el efecto del mensaje. Las redes han revolucionado nuestra forma de comunicarnos. No estábamos solos, pero ahora es mucho más fácil.

- Twitter le pareció el Washington Post y después Sálvame. ¿Dónde está el peligro?

- El peligro en Twitter está en que deja demasiado espacio para la impunidad y a veces la impunidad de las opiniones roza el insulto.

- Su novela se inspira en la vivencia de una amiga que sufrió la pérdida de su marido. ¿Qué queda después de una pérdida insustituible?

- Queda aprender a perder para aprender a vivir.

- Usted es valenciana y periodista. ¿Cómo vivió la desaparición de Canal Nou?

- Con una tristeza infinita, pero más por valenciana que como periodista. Porque el cierre de Canal Nou ha sido un robo a los valencianos como sociedad.

- Su libro es también un homenaje a Diario de Ana Frank. ¿Tanto le impactó?

- Ese libro me impactó como lectora porque lo leí muy joven y porque fue la primera vez que fui consciente de hasta qué punto contar lo que te pasa alivia. Al margen de lo que ocurre luego con lo que tú has contado. Con todas las distancias, Giuliana escribe su propio diario, tal como hizo Ana Frank.

- Recibió el Premio Nadal de manos de Ana María Matute, todo un símbolo para la mujer escritora.

- Sí. Ana María Matute representa el triunfo de la mujer escritora en un mundo en el que la mujer tenía todas las de perder.

- Decía usted: “Aprender a perder es aprender a vivir”. Así de fácil y así de difícil.

- Así de fácil y así de difícil. De la misma manera que correr no es lo mismo que andar, pero para correr tienes que aprender a andar.

- Se presenta a premios para conseguir “un informe de los lectores”. ¿Le interesa la opinión de los otros?

- Cinco personas consideraron que esta novela merecía el Premio Nadal, pero desde que la novela está en la calle miles de personas pueden pensar que lo merece o no.

- Se define como inconstante y dispersa, por lo que necesita ponerse metas. ¿Cuál es la próxima?

- La próxima meta es difusa. Seguir haciendo algo que me hace feliz y ser capaz de hacerlo lo mejor que pueda, que es escribir.

(Publicado en el diario Córdoba el 15 de marzo de 2014)
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Agustín Fernández Mallo: "Toda mi literatura es una investigación sentimental"

María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, prohibió su último libro. Aunque Agustín Fernández Mallo reconoce, con sorna, que debió consultarlo en sueños con el maestro, pero que después hizo lo que le dio la gana; es decir, todo lo contrario. Conocido por el Proyecto Nocilla y por acuñar el término Postpoética, publica ahora Limbo, una novela poética y turbadora. Mientras tanto, trabaja en otras dos novelas y en un poemario, pero todavía no sabe exactamente qué serán.

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- Del Proyecto Nocilla a Limbo, con parada en Borges. Una novela que es una “investigación sentimental”.

- Bueno, toda mi literatura es una investigación sentimental. Pero quizás aquí, como los personajes hablan en primera persona, parece más acentuado o más llamativo. Pero yo no concibo la literatura sin una investigación sentimental.


- Concibe la novela como un poema. No programa nada. ¿El azar siempre conduce a un buen guión?

- No. Hace falta además talento, y suerte, y unos nervios bien templados para acometer toda esa complejidad.

- Los números y las letras están ligados por su capacidad de humanizar. Dígame cómo se crea belleza con una o varias cifras.

- Bueno, la simple suma ya es una belleza. Pensar que se pueden sumar dos cosas es un acto eminentemente metafórico.

- “Solo la palabra es capaz de articular una mentira”. ¿Qué será de nosotros cuando los políticos descubran esta gran verdad?

- ¿Pero no la han descubierto ya? (ríe). Yo creo que ya la han descubierto.

- Su novela muestra una realidad ligeramente desenfocada. Dice que no existen situaciones raras, sino que la realidad es extraña.

- Sí. Es una realidad que se presenta ligeramente extrañada y que creo que es la base de la mirada científica y de la mirada poética, que ahí confluyen.

- Uno de sus personajes prefigura en la prosa del Nuevo Testamento la escritura de los blogs.

- El Nuevo Testamento tiene una estructura tremendamente moderna si se mira con detenimiento.

- ¿El sonido nos propone experiencias extremas?

- Yo creo que sí en tanto es una de las manifestaciones estéticas más abstractas. De hecho, a la gente, con la música, con los conciertos, o con el simple sonido, puedes llegar a volverla loca o a emocionarla de una manera exagerada.

- Limbo es un viaje entre un principio y un fin justo antes de la muerte. Pero ahora ya ni la Iglesia cree en el limbo.

- Cierto. Pero aquí estoy yo para revivirlo, para volver a fundarlo (ríe).

- No sé si se ha escrito algo sobre la sexualidad de una persona secuestrada. ¿Cómo se le ocurrió?

- Porque pensé que para alguien secuestrado necesariamente la relación con su propio cuerpo tenía que cambiar. Fuera mujer o fuera hombre. Y nunca había visto un relato en el que se narrara cómo un secuestrado o una secuestrada vive su sexualidad. Y me pareció interesante construir un personaje literario a ver qué pasaba.

- Tiene la suerte de contar con un libro prohibido. ¿Le dijo María kodama si había consultado con Borges esta decisión?

- Creo que la consultó en sueños y Borges le dijo que hiciera lo contrario. Pero, bueno, ella hizo lo que le dio la gana (ríe).

- No cuenta con el lector cuando escribe. De hecho, dice que “el mayor acto de respeto con el lector es ignorarlo”.

- Sí. Porque si escribes algo pensando en agradar a un determinado tipo de lector, eso, al final, siempre suena a falso. Yo pienso que hay que investigar tu propia poética, desarrollar tu poética. Y si gusta, fenomenal. Y si no, pues mala suerte. Ya está.

- ¿Sabe ya por dónde irá su próximo libro?

- Estoy trabajando en dos novelas y en un poemario, pero aún no sé hacia dónde van. Como siempre. Aún son un caos (ríe).


(Publicado en el diario Córdoba el 12 de marzo de 2014)
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sábado, 12 de abril de 2014

Javi Osorio: "El buen sabor que da la cocina no lo da la música"

Javi Orozco publica su primer disco, donde mezcla pop y rock, funky y reggae, canción de autor y electrónica. De forma natural es un cedé alegre que mira con optimismo un mundo que se desmorona. No obstante, prefiere los programas gastronómicos a los concursos musicales. Siempre fue cantante de bares. Ahora aspira a que su música se escuche en todas partes, incluso donde no sirven copas.

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- Un día tuvo una crisis musical, vendió la guitarra y quemó las letras de las canciones. ¿Qué pasó después? ¿Se sale de la oscuridad?

- El impulso es mayor cuando se toca el fondo para salir hacia arriba. Se sale de la oscuridad y con una luz completamente pura.

- Hizo las maletas y se encerró un mes en un estudio de Benicarló. ¿Todo surgió de manera natural?

- Cuando se está rodeado de gente mejor que tú, las cosas salen solas, de manera natural. Siempre me rodeo de gente mejor que yo, y así soy yo el mejor.

- Escribe canciones alegres en las que cuenta experiencias con las que la gente se identifica. ¿Tanto inspira la vida diaria?

- La vida diaria inspira pero también inspira la imaginación y los sueños. Decía Juan Ramón Jiménez que el dormir es como un puente que va del hoy al mañana y que, por debajo, como un sueño, pasa el agua. Esos versos me encantan.

- Once canciones diferentes: del pop al rock, del funky al reggae, de la canción de autor a la electrónica. ¿En todos esos moldes cabe Javi Osorio?

- Sí. Todos son moldes de mi alma, de lo que yo llevo dentro. Entonces, sí. Cabe perfectamente. Llenando los espacios.

- Le gustaría vivir de sus canciones. ¿En estos tiempos de crisis los sueños se cotizan más caros?

- El esfuerzo tiene que ser muchísimo mayor. Y la humildad, también. Es muy costoso. Y, por supuesto, sin dedicarte a eso completamente. Teniendo otro trabajo.

- Le gustan más los programas de cocina que aquellos que buscan talentos musicales. ¿No se habrá equivocado de oficio?

- (Ríe). A veces pienso que sí. Porque la tranquilidad que te da la cocina, no te la da la música. Y el buen sabor.

- Paraísos es la apuesta más arriesgada de este disco. ¿En qué proporción condimentó sus ingredientes para que no se quemara el producto final?

- Lo condimenté con las especias de la ilusión y lo cocí en la olla de las ganas de hacer algo y de la perseverancia. Y salió muy rico.

- Cayendo es un Red Bull para el alma, dice usted. Casi todas las canciones contienen letras de autoayuda. ¿Tan mal nos ve?

- Yo pienso que nos va peor de lo que realmente pensamos. Y creo que ahora es el momento de que los eslabones se unan y de que la gente se ayude unos a otros. Y la manera de aportar mi grano de arena es hacer canciones.

- Para componer, coge la guitarra y se pone a lo que salga. ¿Le funciona el método?

- Siempre. Porque lo que me sale ahí es la música. Pero para la letra me tiro más tiempo. Yo voy en el coche y se me ocurre algo, saco el papelito y voy escribiendo frases. Después llego a mi casa y las voy ordenando.

- Usted fue cantante de bares. ¿Cuesta hacerse un hueco en esta jungla de la música?

- Como un mono más, yo te digo que sí. Que cuesta muchísimo trabajo. Y mucho más sin padrino. Cuesta trabajo y dinero.

- Su nuevo disco, en el que ya estará pensando, ¿adónde nos llevará?

- Nos llevará al new folk y, sobre todo, al campo, al alma libre. Son canciones de la naturaleza para viajar y para enredarse con la madre naturaleza.

(Publicado en el diario Córdoba el 24 de marzo de 2014)
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Joaquín Leguina: "Los nacionalistas en toda Europa son un mal"

Durante doce años fue presidente de la Comunidad de Madrid. Ahora, Joaquín Leguina publica un libro que es una bomba, titulado Zapatero, el gran organizador de derrotas. Historia de un despropósito. Piensa que si, en aquellas primarias, José Bono hubiese vencido a José Luis Rodríguez Zapatero, las cosas hubiesen sido muy distintas. Sobre todo en torno a la cuestión secesionista de Cataluña.

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- Zapatero, el gran organizador de derrotas: Historia de un despropósito. Su título no tiene desperdicio.

- Bueno, yo creo que sobra lo de las derrotas, porque también ganó algunas elecciones.

- Si José Bono hubiese ganado las primarias a Zapatero, ¿todo hubiese sido diferente?

- Desde luego, no nos hubiéramos metido en el baile estatutario de Cataluña.

- El mayor reproche que hace a ZP es precisamente su política territorial. Según usted, estas movidas separatistas de hoy viene de ahí.

- Ello ayudó, pero el veneno ya estaba dentro. Los nacionalistas en toda Europa son un mal.

- ¿Habrá consulta en Cataluña?

- Sí. De médicos, para ponerse bien. Pero no un referéndum de autodeterminación.

- Otro reproche son los nombramientos insólitos que hizo.

- Sin dudas. Pero me asusta dar nombres.

- Usted es demógrafo, pero ZP no le consultó acerca del cheque bebé. ¿Le molestó?

- No. Me sorprendió. Porque, en fin, uno ya tiene sus años y todo el mundo en el hemiciclo sabía que yo era el único demógrafo que se sentaba en las Cortes. Si se quería hacer una política natalista, con la cual esté de acuerdo, alguna consulta podía haber sido lo normal.

- Uno de los libros más críticos contra ZP lo escribe un compañero de filas del partido. ¿Eso es normal?

- Si por normal se entiende la distribución normal, estadística, no. Pero debería de ser corriente.

- Defíname a ZP como líder político.

- Una persona que cree en la suerte, o es un jugador con ventaja o es un inconsciente. Él no era un jugador con ventaja.

- ¿Con qué cinco adjetivos podría construir su perfil?

- Ocurrente, sonriente, escapista, aventurero y derrotado.

- La política de ZP supuso una purga de todo lo que sonaba a veteranía. ¿Ese fue su error?

- No. No fue el mayor error. Fue un error porque cualquier directivo de cualquier empresa, ya sea política, mediática o de producción de garbanzos, tiene que procurar utilizar sus recursos humanos a su disposición de manera óptima. Y esa es la manera de no utilizarlos de manera óptima.

- Ha dicho que, si le cabrean en el partido, igual ni les vota y se queda en casa. ¿Así están las cosas?

- Pienso que nadie me va a cabrear. Yo creo que las cosas en este momento no están tirantes dentro del partido. Están decepcionantes, que es otro calificativo muy distinto.

- Dice usted: “La práctica contra el pensamiento crítico en el PSOE es la indiferencia franciscana”.

- Sí. O ninguneo. En el mundo dicen ninguneo.

- “Lo peor de ZP es ZP el innovador”. ¿Mejor que se hubiese quedado quieto?

- Bueno, aquí en la política no te puedes quedar quieto. Pero mejor que no hubiera innovado nada. Mejor es lo malo conocido que lo bueno por conocer. Le viene al pelo. Refrán retrógrado.

- ¿Tiene en el cajón algún libro más cargado de dinamita?

- He iniciado un libro de pura literatura autobiográfica de mi niñez, en la que pienso recuperar esa niñez que no fue feliz y que se llama provisionalmente Domicilio familiar.

(Publicado en el diario Córdoba el 10 de abril de 2014)
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