
Durante muchos años no oyó hablar de ella. La vida, curiosamente, sigue adelante sin aquellas personas que, entonces, eran parte incuestionable de nuestra existencia. Incuestionable y, obviamente, también imprescindible. Ahora sabemos que el tiempo todo lo arrasa, cual viento invisible que inunda las vísceras. Era ayer cuando el mundo se nos antojaba flaco y asumible. Y es ahora que nos cuesta mirar atrás....