
Le han recortado tanto el sueldo, que este año no se ha comprado camisa alguna, ha optado por botellas de whisky de diez euros, ha reducido sus vacaciones a largos paseos por la playa dibujando en su memoria otros veranos con más alicientes. Aun así, ha logrado encontrarse en paz con él mismo. Dedica buena parte del día a leer libros. De hecho, siempre lo hizo. Cuando ella se fue, no buscó sucedáneos. Aceptó...