sábado, 30 de noviembre de 2013

Leonardo Padura: “Los autores de novelas policíacas somos los Balzac de esta época”

El misterio en torno a un pequeño lienzo de Rembrandt le permite a Leonardo Padura levantar una sólida arquitectura narrativa y una compleja trama detectivesca en su última novela: Herejes. Fruto de un arduo trabajo de investigación, el escritor cubano describe la persecución de los judíos a partir del XVII, nos muestra las tribus urbanas en la Cuba actual y nos acerca a un Mario Conde que cada día más es su...
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Sábado

Es sábado. Pero eso bien poco importa. Coge un libro y lee media hora. Después métete en la ducha veinte minutos. Que el agua te borre los grumos de la memoria y te dulcifique la mirada. Vístete informal y cómoda. Después baja a comprar el periódico. Siéntate en una terraza con el sol tibio de la primera hora de la mañana. Mientras lees el periódico, pide un desayuno copioso, o suficiente, al gusto. Después anda, no demasiado. Te sonará el móvil. Siempre hay alguien que no sabe qué hacer a esas horas. Responde mecánicamente,...
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viernes, 29 de noviembre de 2013

Hay días

No sería descabellado aventurarse a afirmar que el hombre es tonto por naturaleza. Eso sí: los hay más y los hay menos. Como en los supermercados, pero sin precio. Este hombre ve a una mujer perfecta (físicamente, claro, pues no la conoce). En vez de emplearse en conquistar y regocijarse en sus encantos, aprieta el vaso de gin tonic como quien se agarra a la barra perpendicular del autobús. La mira y no determina qué acción llevar a cabo que le sitúe en una posición de ventaja respecto al objetivo que persigue. Como lo tiene...
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¿Adónde?

Queda siempre la esperanza de que ella pueda cambiar, de que mire hacia atrás y vea el fango del camino, de que vuelva la vista y de pronto el paisaje le cambie el color del futuro. Queda siempre esa posibilidad, pero nada más mira adelante, hacia donde sus pasos la llevan y donde sus pies están. Solo está su camino y sus pasos lentos y torpes, armónicamente descompensados con su mochila al hombro, que le curva la espalda y le hace bajar la mirada inexorablemente. Y es ahí donde el camino se torna monótono, y las piedras se...
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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Mirarte

Ahora sé que, convencida, te quisiste quedar. Esperé, durante un tiempo, tu posible partida. Es lógico que lo pensara. Siempre fui un nómada en estas cosas del amor. No era desconfianza. Muy al contrario, cuando alcanzas a entender la naturaleza humana, terminas justificando todos los actos. Aunque los ejecuten contra uno mismo. Así que es lógico que un día cogieras las de Villadiego. Pero no. Te quedaste a mi lado, como quien espera un milagro imposible. Al final, me acostumbré a tu presencia de criatura discreta e imprescindible....
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Hablando en sueños

Estás a mi lado cuando no te veo. Y cuando quiero verte, te has ido. Cuando te sueño tal vez estés con otro y cuando despierto no te necesito. Vienes y vas, y no me importa. Pero si te quedas sentada a mi lado, me inquietas. Pero también desespero cuando te busco y no te encuentro. Y cuando te hallo, siento una paz prescindible. Quiero que te quedes y que te vayas al mismo tiempo. Si te quedas, moriremos de desidia. Si te vas, me moriré de inanición. Mientras resuelvo este galimatías, sal un rato. Pero vuelve pronto, antes de...
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martes, 26 de noviembre de 2013

Poniatowska

Durante años busqué en todas las librerías un libro que no me dejaba dormir en paz: La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska. En uno de mis viajes de México logré localizarlo: solo quedaba uno en la editorial. Después sospecho que lo habrán reeditado alguna vez. El libro cuenta la represión llevada a cabo por el presidente Gustavo Díaz Ordaz en 1968. Todavía hoy la cifra de muertos en aquella matanza en la que fallecieron sobre todo estudiantes nadie la ha podido concretar. El libro es una narración coral, en el que la...
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lunes, 25 de noviembre de 2013

Ya está bien de literatura

Apura la copa que nos vamos, le dije. Ella me miró extrañada. Y era lógico. No la conocía de nada. Nos conocemos, preguntó. De nada, le respondí, obviamente. Entonces, me dijo, no entiendo a qué viene esa proposición. La verdad, siempre se me dieron bien los discursos. Le expliqué mis razones y mis necesidades, transtextualizadas con citas oportunas y difíciles de encontrar en bibliografía alguna. Era lógico. Me las había inventado todas. De algo le debe servir a uno leer a Borges. Los límites entre la realidad y la ficción...
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El destino

Ella no está sola. A su lado hay un hombre que ella no conoce, pero que le despierta curiosidad. Llamémosle curiosidad, qué más da. Le suele ocurrir. A menudo se acerca a hombres que no conoce, le gusta cobijarse en sus brazos. Por seguridad, tal vez. Por miedo a la soledad, quizás. Ella no lo sabe. Ella se deja llevar. Desde siempre se ha dejado llevar. Es una fuerza interior que le puede. Se siente a gusto consigo misma. Le atrae la aventura, la habitación desconocida, un final que no es capaz de prever. Le gusta desnudarse...
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domingo, 24 de noviembre de 2013

El tiempo

Se quedó mirando el reloj de pared. Lo tenía colgado en una esquina del salón, junto a una estantería de libros. Hacía años que las agujas no giraban dibujando un círculo perfecto y continuo. No sabía por qué no había llevado aquel antiguo artefacto al relojero para que le volviese a dar vida. Acaso pensaba que, dejándolo muerto en un ángulo del salón, el tiempo se pararía para siempre o se detendría unos momentos, los suficientes para que él pudiera volver a incorporarse al mundo que rechazaba a regañadientes. Necesitaba tiempo...
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sábado, 23 de noviembre de 2013

Ausencia

Cuando ella se fue, el apartamento se le quedó vacío de golpe. Percibió un silencio ligero que atravesaba de punta a punta la habitación, pero que le penetraba tan adentro que no lo dejaba respirar. Se le quedó todavía su olor durante varios días. Incluso cuando pasaron varias semanas, no pudo del todo evitar esa sensación que anunciaba su falsa presencia. No le había dejado el número de su móvil, así que no pudo localizarla. Desde ese día empezó a frecuentar el bar donde se conocieron, pero allí nadie supo nada de ella. De...
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El cuerpo

Ahora que amanece, me doy la vuelta y te encuentro dormida, quizás, pero te busco entre las sábanas y no me rehúyes. Al contrario, avanzas cauta acortando distancias, eliminando barreras, si las hubiera, dejando el espacio libre, cada vez más estrecho, entre dos cuerpos que se encuentran y no les importa y les gusta. Así quisieron estar siempre, antes de conocerse también, refugiados del frío y del ruido, del mundo. No sé si duermes o, ya despierta, violentas una paz que ya desecho. Quiero esta violencia que necesito, salpicada...
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viernes, 22 de noviembre de 2013

El abrazo

Incluso allí en mitad del salón hacía frío. Él le pidió que se desvistiese de cintura para arriba. Ella se sacó el jersey por la cabeza, se abrió la blusa, se desabrochó el sujetador y lo tiró al suelo. Él se quitó la chaqueta, se soltó la corbata, se desabotonó la camisa. Le dijo abrázame y ella le obedeció. Piel contra piel, ella sintió que el frío se evaporaba. Y supo que un abrazo, nada más, cuando ningún tejido se interpone, es el primer eslabón para ascender al paraíso. No le dijo nada, porque él sabía qué pensaba ella....
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jueves, 21 de noviembre de 2013

La lluvia

Cuando despertó, llovía. Era un día gris y espeso. De esos que empujan a no salir de casa. Desechó la posibilidad del viaje proyectado. No le gustaba conducir con el asfalto mojado, la niebla y el viento de tormenta que la noche anterior anunciaban los telediarios. No obstante, dedicó parte de la jornada a preparar el equipaje. Quizás escampe pronto, pensó. Pero no fue así. Esperaría al día siguiente. Pero también amaneció con lluvia. Durante treinta días, parecía que toda el agua estuviese concentrada en el cielo. Esa misma...
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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Metamorfosis

Cuando despertó, no estaba en ninguna parte. De ahí su confusión. No se sentía vacío, más bien pesado o liviano. No sabía bien. Tampoco extraviado, solo un tanto desorientado. Quiso llamarla por el móvil para contarle su situación, pero no supo a quién telefonear. No recordaba su nombre, su profesión, y mucho menos su pasado. Era un hombre sin memoria, pero tampoco supo con certeza si aquel estado era cierto, o se trataba de una sensación nueva que sencillamente le distraía o le encantaba. No le preocupó su estado actual, sino...
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martes, 19 de noviembre de 2013

Sin reproches

Después te digo. Ahora quédate aquí. La lluvia es pertinaz, pero pronto amainará, y dejará un olor a tierra mojada que a veces olvido y que me retrotrae a una niñez y una adolescencia olvidadas. Estás aquí y no hay otra memoria que tu sombra cuando te vas. Y no hay otro retorno ni otra alegría que tu regreso. Lo sabe el perro que siempre anuncia escandaloso y festivo tu perfume de fiesta, tus manos sobándole la cara, tus palabras medidas incluso cuando le dices que lo quieres, en susurros, para que quede entre vosotros y yo...
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Buscándote

Te busco en el mar. Y no me importa si no te encuentro. Las inmensas profundidades no me aturden. O te busco entre los edificios grises de esta o de otra ciudad y, aunque es imposible confundirte entre tanto gentío, todo me parece huero si no te encuentro o no estás allí. Te busco cuando miro el aire que respiro y no te veo, pero te siento tan cerca que pienso que vives dentro de mí. Abro el periódico buscando tu nombre, y nadie te conoce, porque nadie te nombra. Después vuelvo a casa y te encuentro sentada junto a la ventana,...
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lunes, 18 de noviembre de 2013

Te veo

Te veo sin que me veas. Te veo desde una rendija interior y adivino la vida que tienes. Te veo en sueños y te veo habitando otros sueños que no son los míos. Te veo siempre que despierto: próxima y lejana, segura y dubitativa, tierna y áspera a la vez. Te veo sin que me veas. Y en este mundo real que acopio sin descanso, todo es desorden y rutina, porque todo lo llenas y, más allá, si intento cerrar los...
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domingo, 17 de noviembre de 2013

El mundo queda más allá

Después de todo, ella estaba allí. Y eso a él la bastaba. No sabía qué pensaba, porque nunca intentó adivinar qué escondía en sus entrañas. A veces, la veía distraída, pero no quiso pensar que añoraba otro mundo ajeno a su entorno, ni que necesitara respirar otro aire que el aquellos parajes. Hablaban cada vez menos, pero eso a él tampoco parecía extrañarle demasiado. Quería, ante todo, construir un paraíso en aquel páramo, aunque a ella, la verdad, no le entusiasmaban demasiado los castillos en el aire. Aunque le gustaba volar,...
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La cita

Cuando la vio, se le quedó congelado el trago en la boca. No acertó a poner el vaso en la barra y el vidrio estalló en el parqué. Ella, que estaba cerca, miró este insignificante incidente, pero la mirada se le quedó clavada en aquel hombre. Siempre lo imaginó así: con la camisa celeste, el cabello desordenado, las manos sensibles y un cierto olor a whisky que no le desagradaba. Él, por el contrario, no solía perder los nervios ante situaciones como aquella. Su currículum avalaba años de éxitos con mujeres de todo tipo y clase,...
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sábado, 16 de noviembre de 2013

Camas

Cuando ella despertó, comprobó que no había nadie en la cama y, sobre todo, dedujo que no le gustaba dormir sola en las noches de invierno (ni en cualquier otra estación del año, por supuesto). Cuando él despertó, también estaba solo en la cama. Ella optó por llamarlo al móvil y decirle que le parecía una estupidez que cada cual durmiera en su propia cama. Él le dijo que estaba de acuerdo, que qué coño era esto de andar cada uno por su lado. Quedaron para cenar y compartir unas copas en casa de ella. Después se acostaron sin...
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viernes, 15 de noviembre de 2013

Lobo

Cuando despertó, ya era mediodía. Se duchó con agua fría, se vistió con prisas y bajó al bar. Pidió una cerveza helada, que bebió de un trago. La cerveza está hecha para las resacas, pensó con acierto. El día era claro y anunciaba un fin de semana venturoso. Las expectativas se multiplicaban en su cabeza. Ante tanto proyecto en ciernes, pensó, lo mejor es una planificación correcta. Sonrió para sí mismo. Pidió otra cerveza helada –que tampoco lo estaba- y se dedicó durante cinco minutos a explorar su ánimo. Comprobó que gozaba...
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jueves, 14 de noviembre de 2013

Chora coraçao

Dice así: “Un amor quando se vai,/ Deixa a marca da apixao”. La traducción es mía, aunque fiable: “Un amor cuando se va,/ Deja una marca de pasión”. Se trata de la canción Chora Coraçao (Llora, corazón) de Antonio Carlos Jobim, el eterno compositor, cantante, guitarrista y pianista brasileño. Ayer la escuché de la voz de Luciana Souza, acompañada a la guitarra por ese músico de mil registros que es Romero Lubambo. Se ha escrito que es difícil encontrar en el jazz y alrededores una voz más exquisita que la de Luciana. No solo...
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Una pesadilla

Cuando despertó, tenía un sabor dulce en la garganta, como de haber tomado uvas en los sueños. Se miró al espejo y no se reconoció. Tenía otra edad, las manos más delgadas y el rostro más hecho a otros años posteriores. Las arrugas apenas interferían en una edad que no acertada a concretar. Acertó a decir dos o tres palabras y supo, con certeza, que no era su voz. No puede ser, dijo ella. Pero reconocía la habitación y los objetos que fueron parte de su vida. Su marido dormía al otro lado de la cama. También él tenía otra apariencia...
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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Leila Guerriero, una periodista salvaje

Acabo de leer el último libro de Leila Guerriero: Una historia sencilla. La periodista argentina viajó a un pueblo de seis mil habitantes, en el interior de su país, para contar y desentrañar la historia y la competencia de un baile folklórico tan secreto como prestigioso. Se trata del Festival Nacional de Malambo de Laborde, que se edita cada año desde 1966. El libro, en verdad, es una crónica, que es el género que ella mejor maneja y en el que puede emplear a fondo la investigación periodística para desenterrar la realidad...
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lunes, 11 de noviembre de 2013

Escribir

Que quede claro que si te quiero, le dijo, es porque así lo siento. Sin más añadidos. Ella sintió que una campana caía del cielo y la aplastaba. Como si hubiera inventado el nihilismo o le hubiese dado una patada al balón de la poesía –peor metáfora, imposible-. Ella le miró compadecida, consciente de que aquel hombre en nada se parecía a Stéphane Mallarmé –por poner un ejemplo-. Lo suyo –y ella lo sabía- no era el manejo de las palabras. Pero ella sabía también que en la olla del amor –también horrorosa metáfora- las palabras...
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No hay olvido

Cuando despertó, recordó que no tenía para pagar la hipoteca. Salió a comprar el periódico. Comprobó que la crisis financiera campaba a sus anchas por las calles de la ciudad. Se preparó un café con leche, unas tostadas con mantequilla y miel. Salió al patio a fumar un cigarro. Después, volvió a meterse en la cama. A ver si así olvido quién soy o el banco de olvida de cobrar, se dijo. Cuando volvió a despertar lo habían invitado –léase obligado- a ejercer el desahucio hasta de su propia cama. Supo –y fue lo peor- que no era...
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El olor

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Así que se envolvió de nuevo entre sus sábanas y cerró los ojos para volver al sueño dejado atrás. Era la única manera, pesó, de volver a la época actual. De aquel otro tiempo tan remoto le desagradaba sobre el olor de aquellos bich...
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domingo, 10 de noviembre de 2013

Las noches son largas

Entró en el bar sin saber exactamente dónde estaba. A esa hora ya eran muchas copas para hacer cuentas. Había bebido mucho, pero no suficiente para entender que la había perdido. Ella se lo dijo a bocajarro, esto se acabó. Y él se quedó ahí: inhiesto, vacío, torpe. No le dijo nada, qué le iba a decir. Cuando ella se fue –algo que hizo al instante-, él se dio la vuelta y entró al primer antro para beber y olvidar sin control. El primer objetivo fue fácil de cumplir. El segundo, no tanto. Cuando salió, vino adonde nosotros estábamos...
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sábado, 9 de noviembre de 2013

Una broma

Ya no me esperes, porque he cruzado la línea que conduce a ninguna parte. Tampoco me olvides, porque no puedes andar por ahí con media vida vacía. No creas que fui un impostor de mí mismo, sabes que me cuesta cambiar de nombre y de calle: me pierdo en el mundo. No le digas a nadie que intentamos ser felices: los psiquiátricos conservan muchas camas vacías. Cuando te vayas, no des un portazo: me cuesta poner en orden los sueños si me desvelo. Si no te digo adiós, no me lo reproches: me gustan poco las despedidas. Cuando me hayas...
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Noches de viernes

Cuando despertó, se extrañó de no encontrarse en su cama y reconoció, algo contrariada, que, en efecto, aquella no era su habitación. A sus espaldas un hombre, que tampoco conocía, roncaba pausadamente. Dónde coño estaré, se dijo. Miró por la ventana y observó el río de agua quieta y embarrada y los pequeños yates atracados en el muelle. Se metió en la cama para calmar una resaca que no la dejaba en paz. Cuando cerró los ojos, pensó: Jodidas noches de los viern...
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viernes, 8 de noviembre de 2013

Bajando las escaleras

Cuando se quedó solo, planificó la huida. Le cansaba la vida que había construido piedra sobre piedra, hora tras hora. Todo detalle medido hasta la saciedad. Pero llega un día en que todo se pierde, en que el sentido de las cosas cambia sin saber exactamente por qué, y aquella idea sobre la que edificamos un horizonte sin tachaduras se desmorona de golpe sin saber exactamente por qué. Ahora este hombre entiende que su vida no le cuadra, que en cualquier momento se desvió del camino emprendido o encendió la bombilla que no era,...
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Las horas pasan

Después de colgar el teléfono, se tendió en el sofá. Su voz no era la de siempre. O sí lo era. Pero ella intuyó un halo dubitativo en sus propuestas. Él, que siempre se había lanzado sin paracaídas a cualquier aventura, ahora comenzaba a derrapar en cualquier acera. Comenzó a dejar la calle las noches de los viernes. Se fue volviendo huraño y distante. Ella sospechó que otra mujer anidaba en sus vísceras. Lo abandonó un tiempo para que pudiera poner orden en su vida, pero no obtuvo respuesta. El silencio siempre es la reacción...
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jueves, 7 de noviembre de 2013

A mi lado

Si te olvido, me quedo sin memoria. Si te abandono, me perderé por el mundo. Si te engaño, te encontraré en cada esquina. Si me dejas, vagabundearé por el mundo preguntando tu nombre. Si te digo ven y no lo dejas todo, pensaré que te lo montas con el camarero. Si te digo ven y al final te vienes, me crearás incertidumbre. Si no logro olvidarte, viviré siempre a tu sombra. Si te engaño, es para comprobar que sobrevives a todas las experiencias. Después de todo, debo reconocer que no sé escapar a tus encantos. Vamos, que estoy...
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Hoy

Cuando despertó, no había amanecido y la ciudad estaba vacía. Se vistió con la ropa de ayer, tomó un vaso de zumo de naranja y bajó a la calle. Encendió un cigarrillo, aunque ya apenas fumaba, y comenzó a andar. Los primeros rayos de sol le deslumbraron. Entró a un bar a tomar un café. Mientras el camarero le servía, hojeó el periódico. Pasando las páginas del diario, todos los días le parecían iguales. Pensaba que el hombre había inventado el periodismo para mantenernos a todos despistados de la realidad. Conforme pensaba,...
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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cuestión de probabilidades

La vio cruzar la calle. Iba sola, como siempre. No le dijo nada, porque pensó que ya no le reconocería. En eso llevaba razón. El tiempo todo lo rompe o todo lo incrusta en algún lugar de la memoria sin posibilidad alguna de poder removerlo de allá. Él, que siempre fue un hombre pragmático, la dejó ir. Le gustaba esa expresión, porque parecía que en ella su propia decisión pudiera modificar los acontecimientos. Aunque en el fondo, y sin profundizar demasiado, sabía que no era así. Tampoco le gustaba engañarse. Pero como nunca...
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martes, 5 de noviembre de 2013

Todos los días de su vida

No le dijo que volvería. Así que no pudo reprocharle su ausencia. Además, cómo lo iba a hacer si no lo volvió a ver. Un día, no obstante, dejó de pensar en él. No sabe ni cómo ocurrió. Hasta que una tarde, husmeando en las estanterías de una librería, encontró un volumen que le llamó la atención. El autor se llamaba como él. Compró el libro, solo por curiosidad. Y se lo bebió, junto con varios gintonics, esa misma noche. Decía, a fin de cuentas, que hacía años conoció a una muchacha y que nunca logró olvidarla. Gilipollas, dijo. En...
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lunes, 4 de noviembre de 2013

Nunca volverás

Ahora no le digas nada. Cierra la puerta sin hacer ruido. Aunque él te oirá. Seguro que no ha podido conciliar el sueño. Sin ti, la cama se le hace demasiado grande. No enciendas la luz mientras te desnudas. Hoy, es luna llena, y la habitación estará clara con su presencia. Acuéstate a su lado, sin que te oiga respirar. Durante unos minutos pensarás con los ojos abiertos. Él no te dirá nada. Finge que duerme. Después de todo, también tú te pasaste media fingiendo, sobre todo fingiendo que le querías. Después, date media vuelta....
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domingo, 3 de noviembre de 2013

El bolero

Cuando él entró en el bar, ella estaba sentada a una mesa, junto a una ventana vertical, alta y muy estrecha. Hablaba por el móvil, con frases dulces y una risa diabólica y tierna, como una magdalena, se dijo él, que le gustaban las metáforas propias de los desayunos y de la literatura de Proust. La vio y le pareció que sus gestos eran como el Bolero de Ravel. Aquella mañana se había levantado muy temprano y empezó a leerse, primero sin afán y después con fruición, la novelita de Jean Echenoz, hasta que la deglutió de una sentada. Su...
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sábado, 2 de noviembre de 2013

La mujer de su vida

La imaginó de una estatura cómoda (respecto a su propia estatura, claro), delgada de cintura, elegante el trasero, generosa de pechos, de manos blancas y uñas cuidadas, con media sonrisa quieta que no rompiera la belleza de cristal en su rostro, los labios sonrosados y nada agresivos o comprometedores (no daba con el adjetivo correcto), el pelo largo aunque recogido en un peinado poco usual, las maneras de moverse y expresarse pausadas, acorde a su educación burguesa, la mirada infantil, los pies pequeños, como peces rojos calzados...
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La sensación de sentirse acompañada

Cuando despertó, ella lo miraba sin parpadear, con una ternura casi estudiada y una serenidad de criatura feliz que a él le gustó. Le preguntó que qué hacía. Y ella le respondió sencillamente que le gustaba mirarlo mientras dormía, que le gustaba estar así, que adoraba esa quietud de hombre indefenso o herido. Él no entendió bien sus argumentaciones, así que volvió de nuevo a sus sueños interrumpidos. Ella lo seguía mirando con una paciencia incomprensible. Casi me gustas más, le dijo, así que cuando estás despierto. Él no escuchó...
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viernes, 1 de noviembre de 2013

Ella sigue esperando

Hoy tenía el día libre y no le apetecía estar con ella. La telefoneó para decirle que se verían otro día, que tenía trabajo atrasado, que quería descansar; en fin, que disculpara, pero que planeaba un día tranquilo buscándose a sí mismo. Esa última frase le gustó. Desde hacía mucho tiempo había traspapelado su identidad, de modo que llenaba sus horas libres igual para un roto que para un descosido. Aunque no le gustó esta metáfora, porque nunca supo ni pegar un botón. Planificó la jornada como medida de precaución, vamos, para...
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